‘Maestro de Maestros’
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Revirtiendo Efecto y Causa – Llegando hasta el Fondo de la Creencia en el Tiempo Lineal
Una conversación con David

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Parte 4 – Dejando Ir Creencias Falsas

David: Este mundo es una alucinación. Parece haber gente saludable y bien ajustada caminando en el planeta, y parece haber otros que se encuentran tan psicóticos y dementes que se les mantiene encerrados bajo llave. Cualquiera que parece caminar este mundo albergando creencias falsas de separación en su mente es literalmente un psicópata. Ha ocurrido una pausa con la realidad en el sentido que la mente está soñando un mundo y alucinando, creyendo que ve significado y vida en este mundo. Este mundo fue hecho a partir de una negación de la vida. La única vida es la Luz en lo profundo de la mente. En la Lección 132 Jesús literalmente dice: “¡El mundo no existe!”.

“Libero al mundo de todo lo que jamás pensé que era”. E-132 Estas ideas sustentan esa experiencia. Hay una pregunta de la Biblia que surge, acerca de estar en el mundo pero no pertenecer a él. Tenemos que ver esa idea de estar en el mundo. También he escuchado decir que se tiene la sensación de que si se sigue por este camino que no se puede ser funcional en el mundo. Seguramente uno no funcionará de la manera que uno funcionaba en el pasado. Es una transformación completa en donde uno no se percibe a sí mismo como un ser separado funcionando en el mundo. Será una sensación de soltar, de dejar ir, y de no prestarle atención al comportamiento. Será una nueva percepción de mantener en la mente que la paz viene de estar alineado con el Espíritu Santo. Estar en ese Propósito o intención lo es todo. Y el ego rápidamente saltará y preguntará: “¿Cómo lucirá eso?”. Es irrelevante en el sentido último cómo se verá. ¿Cómo se verá para quién? Si no hay un mundo afuera de mi mente, y no hay nadie afuera de mi mente – pues yo los fabriqué a todos – entonces la pregunta se desvanece. Otra manera de verlo, además de una perspectiva material, es cuando Jesús dice: “Estoy decidido a ver. Estoy decidido a ver las cosas de otra manera. Por encima de todo quiero ver las cosas de otra manera”. Esa visión de la cual habla, la visión hacia donde está dirigiendo la mente, no se trata de ver con los ojos físicos. Revertir causa y efecto es como darle vuelta completa a un mundo al revés.

El milagro establece que estás teniendo un sueño y que su contenido no es real. Éste es un paso crucial a la hora de lidiar con ilusiones. Nadie tiene miedo de ellas cuando se da cuenta de que fue él mismo quien las inventó. Lo que mantenía vivo al miedo era que él no veía que él mismo era el autor del sueño y no una de sus figuras. T-28.II.7

Esto explica nuestro punto: no pueden ser ambos. No puedes ser el autor del sueño y la figura del sueño simultáneamente. Todo el miedo permanece en un lugar fijo al creer y percibirse a sí mismo como una figura en el sueño. Es como decir: “No quiero ver el temor interior. No quiero ver la causa del sueño completo; yo ya he aceptado que hay una causa real para el sueño y que yo soy una figura en él”. De modo que el miedo no puede soltarse porque hay un temor que se encuentra fijo en un mismo punto; se mantiene cubierto en la mente como algo inconsciente.

Él se causa a sí mismo lo que sueña que le causó a su hermano. Y esto es todo lo que el sueño ha hecho y lo que le ha ofrecido para mostrarle que sus deseos se han cumplido. Y así, él teme su propio ataque, pero lo ve venir de la mano de otro. Como víctima que es, sufre por razón de los efectos del ataque (…) El milagro no hace sino mostrarle que él no ha hecho nada. T-28.II.7

Esto trata acerca de aceptar las conexiones metafísicas, como en la discusión del abuso sexual hace unos días. La mujer decía que no puedes decir que no sucedió. Si sigues esa línea de pensamiento metafísicamente a lo que llegas es exactamente a eso, que nunca sucedió. Lo que parece absurdo es en lo que termina si se cree que es real. El pasado ya pasó y nunca sucedió.

De lo que tiene miedo es de una causa que carece de los efectos que habrían hecho de ella una causa. Por lo tanto, nunca lo fue. T-28.II.7

Toda causa debe tener un efecto; toda causa debe tener consecuencias. Puesto que el soñar con el mundo no es una causa real, no tiene consecuencias reales. En la mente engañada la causa se cree ser real, y los efectos se creen ser reales y causantes en sí mismas. Pero eso no las hace ciertas; porque la creencia de la mente en ellas no las hace ciertas. Es como el Conocimiento eterno. Se puede mantener fuera de la consciencia, pero eso no evita que sea lo que Es.

La separación comenzó con el sueño de que el Padre estaba privado de Sus Efectos y de que era incapaz de conservarlos, pues había dejado de ser su Creador. En el sueño, el soñador se hizo a sí mismo. Pero lo que hizo se volvió contra él, asumiendo el papel de creador suyo, tal como él mismo había hecho. Y así como él odió a su Creador, del mismo modo las figuras del sueño lo odian a él. Su cuerpo es esclavo de ellas, que abusan de él porque los motivos que él le adjudicó al cuerpo ellas los han adoptado como propios. T-28.II.8

Eso es muy aplicable a lo que discutíamos acerca del abuso infantil. Esa es la palabra exacta, abuso.

… que abusan de él porque los motivos que él le adjudicó al cuerpo ellas los han adoptado como propios. Y odian al cuerpo por la venganza que éste quiere hacer que recaiga sobre ellas. Mas la venganza de ellas contra el cuerpo es lo que parece probar que el soñador no es el autor del sueño. Primero se separan efecto y causa, y luego se invierten, de forma que el efecto se convierte en causa y la causa en efecto. T-28.II.8

Esta es sólo otra manera de decir lo que leemos en la sección del Soñador del Sueño, que el héroe del sueño parece entrar y salir de estos lugares ideados por el sueño, y la mente parece no tener poder sobre los eventos que parecen suceder.

Ése es el último paso de la separación, con el que da comienzo la salvación, la cual se encamina en dirección contraria. Este último paso es un efecto de lo que ha sucedido antes, que ahora parece ser la causa. T-28.II.9

El Curso indica que el tiempo en verdad va en retroceso en vez de hacia delante. Cuando las imágenes visuales vienen, es como haber caminado en una playa y ver las huellas en la arena, y luego tomar una escoba y caminar hacia atrás barriendo todas las huellas. Así que vas trazando de vuelta los pasos hasta que llegas al punto final fuera de la playa, sin ningún trazo o huellas de que algo haya pasado. Esto es importante, porque está diciendo que este es el último paso de la separación, dividir causa y efecto e invertirlos. La Salvación procede entonces a tomar la dirección contraria.

Así que comenzamos con un evento específico: “Me siento disgustado en este momento, y le doy la vuelta y digo que estoy proyectando este disgusto y lo miro para invertir causa y efecto ahora mismo”. Eso es trazarlo de vuelta, llegar al entendimiento que no hay causa externa en este evento particular. Este es un paso necesario antes de que llegue a transferir el entrenamiento y a la generalización final que no hay nada fuera de mi mente que pueda causar algo.

Este último paso es un efecto de lo que ha sucedido antes, que ahora parece ser la causa. El milagro es el primer paso en el proceso de devolverle a la Causa la función de ser causa y no efecto. T-28.II.9

Otra manera de ponerlo en palabras sería que el milagro es el primer paso en devolverle a la mente la función de causante en vez de efecto.

Pues esta confusión ha dado lugar al sueño, y mientras no se resuelva, despertar seguirá siendo algo temible. T-28.II.9

Así que mientras la mente crea en un pensamiento alrevesado y se aferre a él, entonces el Espíritu Santo estará asociado con el terror porque el Espíritu Santo parece ser una amenaza al concepto del yo, a la manera que el mundo ha sido construido.

Al igual que todas las lecciones que el Espíritu Santo te pide que aprendas, el milagro es inequívoco. El milagro es la demostración de lo que Él quiere que aprendas, y te enseña que lo que te interesa son sus efectos. En Sus sueños de perdón, los efectos de tus sueños quedan des-hechos, y aquellos que eran tus enemigos acérrimos se perciben ahora como amigos que te desean el bien.

Ahora se ve que vuestra enemistad jamás tuvo causa, puesto que ellos no la causaron. Y puedes aceptar que fuiste tú el autor de su odio porque te das cuenta de que no tiene efectos. Te has liberado del sueño lo suficiente como para darte cuenta de que el mundo es neutral y de que no es necesario tener miedo de los cuerpos que parecen moverse por él como entes separados. Por lo tanto, no están enfermos. T-28.II.10

Si las figuras del sueño no tienen ningún sentido de intención o propósito en sí mismos, entonces puede verse que es el soñador del sueño quien le ha dado todo el significado que se percibe en ellos. Nunca tuvieron una intención malévola o de odio. Esto fue algo que una vez fue proyectado sobre ellas. Es por esto que la crucifixión es un dispositivo de enseñanza tan extremo, porque a los ojos del mundo Jesús fue traicionado, abandonado, lacerado, odiado y eventualmente muerto. Sin embargo él no proyectó ninguna intención de odio sobre las figuras del sueño. Podríamos decir, sobre la escena de la crucifixión, que el mundo es neutral y los cuerpos que parecen moverse sobre éste como cosas separadas no necesitan ser temidas. Parte del pensamiento alrevesado que entra con la crucifixión es que hubo sufrimiento para Jesús. Lo que vemos en el Curso es que no hubo sufrimiento, ni nada en el mundo que pudiera reforzar la separación como algo real, pues él vio que él era el soñador del sueño.

Amigo 1: Así que no hubo más proyección.

David: Y si ve que el mundo no es causante entonces no hay culpa en la mente, y por lo tanto no hay nada sobre la pantalla que refuerce la culpa. Ciertamente el dolor y el sufrimiento son sencillamente refuerzos de la creencia que la culpa es real.

El milagro te devuelve la causa del miedo a ti que lo inventaste. Pero también te muestra, que, al no tener efectos, no es realmente una causa porque la función de lo causativo es producir efectos. Y allí donde los efectos han desaparecido, no hay causa. De este modo, el cuerpo se cura gracias a los milagros, ya que éstos demuestran que la mente inventó la enfermedad y que utilizó al cuerpo para ser la víctima, o el efecto, de lo que ella inventó. T-28.II.11

Aquí está bajando un nivel metafórico cuando dice: “… el cuerpo se cura gracias a los milagros”. Hemos hablado que en un sentido último el cuerpo no puede estar enfermo, y el cuerpo tampoco puede estar bien. La mente en el milagro ve que no es un cuerpo, y por lo tanto el cuerpo no está siendo usado como un efecto o empleado para ser la víctima. El cuerpo es visto como desprovisto de causa e incapaz de efectos reales. Es visto como fuera de la mente en vez de contener a la mente. Hemos visto en el caso de la enfermedad en donde la mente engañada quiere con tanta fuerza estar en lo cierto acerca de ser un yo separado que utiliza al cuerpo como prueba. Ese es el testigo que llama al banquillo. Y en el milagro parece que la mente se había equivocado acerca de lo que creía que era, ya no se ve como adentro de un cuerpo, y no necesita más ver al cuerpo como el símbolo de pecado o como prueba que la separación es real. Aquí es donde el paciente puede elevarse al milagro y decir: “No necesito esto”. Porque la decisión es vista como una decisión en la mente y regresada a la mente. El cuerpo ya no es víctima.

Mas la mitad de la lección no es toda la lección. El milagro no tiene ninguna utilidad si lo único que aprendes es que el cuerpo se puede curar, pues no es ésta la lección que se le encomendó enseñar. La lección que se le encomendó enseñar es que lo que estaba enfermo era la mente que pensó que el cuerpo podía enfermar. Proyectar su culpabilidad no causó nada ni tuvo efectos. T-28.II.11

Cuando nos encontramos en talleres alguien en algún momento dice: “Pero yo me siento culpable porque estaba enfermo y parecía que no podía hacer nada al respecto”. Debajo de esa afirmación se encuentra la creencia que la mente sabe qué es enfermedad, y la premisa que el cuerpo puede estar enfermo.

Amigo 1: Que puede ser posible.

David: Sí, que puede ser posible. Es realmente una afirmación en donde yo creo saber qué puede estar enfermo. Y una vez más, la lección es: “La lección que se le encomendó enseñar es que lo que estaba enfermo era la mente que pensó que el cuerpo podía enfermar; proyectar su culpabilidad no causó nada ni tuvo efectos”. Regresamos al tema de las alucinaciones. Eso es lo más que podrías decir al respecto. No hablar de ello como si fuera un hecho: Estaba enfermo de catarro, o de cáncer.

Es de permanecer con la misma lección consistentemente. En el Manual para Maestros, Jesús dice que es bastante inusual que la lección sea aplicada consistentemente a todas las circunstancias. Está señalando cuánta vigilancia requiere permanecer con esa lección – que la mente es quien se encuentra enferma, y que es imposible que los cuerpos enfermen – para generalizarla y transferirla a todas las situaciones y escenarios. Trata de mantener vigilancia acerca de lo que pueda estar enfermo. Existe una tentación de hablar acerca de los síntomas. Es muy fácil pasar de lo que estamos hablando a hablar de esto a nivel de síntomas. Un punto clave hoy es la idea de tratar de mantener una vigilancia constante en contra de ese tipo de pensamiento.

La temperatura es otro tema. Hay muchas conversaciones cuando estamos en el edificio acerca de subir o bajar la temperatura del salón, o de encender los calentadores y demás. ¿Podemos retirar la mente de toda la cháchara del ego y observemos en cambio el “bla bla bla” en el taller? Procura mantenerte atento a la mente en todo momento; vigílala de cerca. ¿Hay algo más en particular que cualquiera quiera profundizar hoy?

Amigo 1: Adentrarnos más en la enfermedad me sería muy útil. Quiero estar más claro. Cuando toso, una parte de mí siente que no debería estar tosiendo.

David: Así que hay una atención verdadera hacia el síntoma. ¿Te sientes incómodo o culpable?

Amigo 1: A mí me parece un fracaso para estar claro en mi mente, si estoy tosiendo o sonándome la nariz.

David: Eso es bueno. Así que ahora has dicho que quieres estar claro. Eso es importante. Has hecho una interpretación temerosa, y si continúas sintiendo que no lo entiendes, que no estás enseñando lo que deberías estar enseñando, el temor no se reduce en absoluto. No hay cambio. Y una persona puede preguntar, con buenas intenciones: “¿Cómo estás hoy?”. Y tal vez otra persona quiera preparar alguna comida especial, y puede parecer ir en contra de todo lo que hemos hablado, porque pareciera que está brindando apoyo a algo que no se puede compartir. Ese sería un ejemplo de no compartir ideas que no vienen de mi Padre, y sin embargo seguir la corriente y hacerlo de todas maneras. Debe quedar claro que esto es o una cosa o la otra. No puede ser algo de lo que solamente hables, que vaya “del diente al labio”, y luego te des la vuelta y cedas a algo que no concuerda.

Cuando tocamos el tema de magia, la creencia entera en la combinación de magia y milagro es que si la mente está muy temerosa para el milagro, recomienda una combinación de magia y milagro. Esto podría desarrollarse como tomar medicamento, o levantarse y retirarse. Puede ser cualquier cosa externa: hacer algo afuera para traer algún tipo de alivio adentro.

Amiga 2: A veces yo me retiro. Antes cuando tenía ciertos síntomas no me ponía en situaciones en donde sabía que la gente iba a preguntarme acerca de ellos. Si estoy tosiendo o sonándome la nariz no quiero que la gente me pregunte cómo me siento; no quiero hablar de ello.

David: Bueno, nosotros siempre decimos: “Exponlo”. En otras palabras, donde dos o más se reúnen… esa es una oportunidad de oro para un cambio en la mente. Sé capaz de exponerlo, de trazarlo de vuelta con la intención de estar claros apoyados en la creencia que puede haber un cambio en la mente. No es como si nos estuviéramos reuniendo para hablar de cualquier cosa excepto lo que tú quieres discutir. Pero en verdad se trata de exponer algo y usarlo para estar más claros en la mente, siempre y cuando estés dispuesta o te sientas suficientemente cómoda. La culpa viene de la interpretación de los síntomas. A donde queremos llegar en la mente es que el cuerpo no puede estar enfermo, tal como lo hablamos el otro día, un lápiz o un zapato estando enfermo. La mente errada es lo único que puede estar enfermo. Podemos comenzar a ver que un medio de aprendizaje no puede estar enfermo. La enfermedad no es más que una interpretación fallida del medio de aprendizaje. La culpa no tiene nada que ver con lo que sucede en la pantalla.

Amiga 2: Y el Curso nos pide que miremos por encima de los errores que se han hecho. Yo reconozco que es algo en lo cual debo trabajar, pues yo no miro por encima de los errores pero sí los dirijo hacia mí misma. Y una tos o un síntoma es sencillamente otro error. Es adentrarse a ese orden de dificultad, diciendo que si toses es diferente a tener cáncer de mama. Es simplemente un error.

Amigo 1: Así que el error es que estoy asociando toser con enfermedad.

Amiga 2: El error es creer que el cuerpo puede enfermar.

David: Cuando lo llevamos a una esfera mayor en donde toda tu vida es vista con Propósito, cómo uses y veas el cuerpo es lo importante. Veo el cuerpo como insignificante y completamente separado de mí y como un medio de aprendizaje, o hay maneras en donde todavía parece ser importante para mí. Es por eso que nos adentramos profundamente en esto. Podemos usar el vehículo de hablar acerca de la enfermedad e ir profundamente para poder estar claros en esto. Pero ver a una silla como una silla es enfermo. Ver un reloj como un reloj es enfermo. Pues, en un sentido último, ver cualquier cosa como si tuviese una existencia individual en sí misma y separada de todo lo demás es enfermo. Es una interpretación enfermiza. Ves cuán diferente es eso a ver el cuerpo como enfermo ante los ojos del mundo. Para el mundo, una silla es una silla, un reloj es un reloj, y una persona enferma es una persona enferma porque tiene síntomas que nos hacen saber que está enferma en vez de estar sana. Sin embargo es la mente la que rompe el mundo en pedacitos y los coloca en casillas y categorías. Eso es enfermo. Eso es lo que debemos comenzar a ver. Ahí es donde radica la enfermedad. No tanto en descifrar significados en síntomas particulares, y decir que algunos cuerpos están más enfermos que otros, que el cáncer es más serio que un colgador de abrigos. Tú ves todas estas categorías diferentes, pero va más allá que sólo tos o cosas por el estilo.

La mente cree que es culpable; y está tan determinada a aferrarse a ese concepto, que, para la mente, la enfermedad parece ser un precio bajo, pues la enfermedad es un testigo que el cuerpo puede decirle a la mente cómo sentirse. Es un testigo que una pequeñez, o una vulnerabilidad, puede ser cierta. Puede regresar con algo tan sutil como desear que las cosas fueran de esta manera particular en vez de esta otra, todo lo que hemos hablado, de ordenar los pensamientos, nuestras preferencias. La mente que cree que puede ordenar sus propios pensamientos es una mente enferma, pero no quiere verlo, no quiere ver que esto es una equivocación. De manera que al hacer parecer que si algo como la enfermedad le sucede a un cuerpo completamente sin la intención de la mente, entonces la enfermedad es un testigo que comprueba su vulnerabilidad, y que la culpa puede ser justificada.

Nadie puede sanar a menos que comprenda cuál es el propósito que aparentemente tiene la enfermedad. Pues entonces comprende también que dicho propósito no tiene sentido. Al no tener la enfermedad causa ni ningún propósito válido, es imposible que exista. Una vez que se reconoce esto, la curación es automática. E-136

Así que todo regresa a la mente. ¿Cuál es la causa de la enfermedad? Primero veámoslo en términos de la mente errada. La mente errada es la interpretación enferma de la realidad. Es la aserción de querer ser algo distinto a como Dios me creó. Y cuando el Curso dice que: “Al no tener la enfermedad causa ni ningún propósito válido, es imposible que exista”, la enfermedad debe ser trazada de vuelta de donde vino. ¿Vino de Dios? Esa es la pregunta final a la cual se llega todo el tiempo. Es así de simple.

Amiga 2: He tenido circunstancias en donde la sanidad no fue automática. En el Manual donde dice: “Sólo con que lo sospecharan, se curarían”, M-5.III.1 ¡y pienso que ciertamente lo sospecho! Siento que tengo una pista de lo que está pasando. Luego pienso que me estoy engañando. No debo comprenderlo en absoluto.

David: Debemos seguir procurando entrenar nuestras mentes para sostener la intención, y dejar ir todo lo que creemos saber. Si lo ponemos en términos del Curso: “Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito”, E-71 el plan de Dios para la Salvación es cambiar de parecer con respecto a tu mente en este instante. Eso es todo. Luego está el plan del ego… si alguien actuara de manera diferente o si estuviera en un lugar diferente, si esta circunstancia fuera diferente a como es… puedo estar en lo correcto acerca de quién pienso que soy, y algo en la pantalla debe cambiar. Lo único que no cambia en el plan del ego es cambiar de parecer acerca de mi mente. Eso lo resume. Hay un plan de Dios y un plan del ego. Y Jesús dice: “Sin embargo, una vez que hayamos examinado en qué consiste el plan del ego, quizá te des cuenta de que, por muy absurdo que parezca, es ciertamente lo que crees”. E-71.1 Tú estás tratando de hacer lo absurdo todo el tiempo. Estás tratando de cambiar algo externo para traer Salvación, y nunca funcionará.

Amigo 1: Puedes hablar de la idea de qué es más útil. Quiero alguna claridad de cuándo debo sostener eso delante de mí, y de cuándo uso eso como una excusa, o escape, o un juicio.

David: Lo colocas en el contexto de los períodos de Desarrollo de la Confianza. M-4.I.A.3 Primero atraviesas un período en donde comienzas a tener un sentido de que todo es útil, a donde sea que el cuerpo vaya, y lo que sea que parezcas hacer. Ese es el período de incrementar lo que es beneficioso. Y todavía es obviamente una ilusión porque la mente todavía piensa que sabe qué es más beneficioso, o qué incrementará el provecho. Así que es en verdad un escalón. Pero en el próximo período, el maestro de Dios que quería dejar lo falso y aceptar lo verdadero se percata que no tenía ninguna idea de lo que es falso y lo que es verdadero. Su mente aún se encuentra tan atada a la idea del sacrificio y la creencia en la forma que todavía no sabe. Así que ese período de qué puede aumentar el beneficio es todavía uno de los primeros escalones, pues implica cambiar las circunstancias. Es un error sutil del ego hacer un refugio para esconderse de la culpa. El Curso habla de ello en términos de la relación amorosa especial, pero podría incluir, por ejemplo, un estudiante en el camino espiritual. Éste puede intentar encontrar el camino más provechoso, apartándose en un refugio de “cuando estoy en un lugar callado y puedo hablar con comodidad es donde quiero quedarme por siempre, pues es lo que más me beneficia”.

Respondiendo a tu pregunta, es muy importante mantenerse alerta. Puedes usar instantáneamente cualquier situación que parezca encontrarse en la pantalla. Puedes notar tu reacción y usar eso como un punto de partida para ver dónde estás haciendo una interpretación de una situación en particular que te está lastimando en este momento. Regresamos a lo que es la mente recta y la mente errada. Hay dos mentalidades, y en cualquier momento que experimento coerción, confusión, duda o inquietud, me pregunto: “¿Puede Cristo estar inquieto? ¿Puede Cristo dudar?”. La sensación incómoda quiere decir que hay una confusión fundamental de identidad, y que quiero aferrarme a la manera que la he construido en vez de recordar la forma que es.

Amiga 2: Hasta que sepas cuál es tu función y la cumplas, seguirás inquieto.

David: Sí, así es. Cuando nos relajamos y estamos dentro de nuestro propósito todo se desenvuelve sin esfuerzo. Ni siquiera se siente que es un trabajo grande. Ni siquiera se piensa como trabajo. Es un marco diferente para todo. Pensar acerca del pasado o pensar del futuro implica un esfuerzo enorme, pues el ego desea aferrarse a ambos tiempos en la mente, cuando en verdad existe únicamente el Instante Santo, Ahora.

Nadie puede sanar a menos que comprenda cuál es el propósito que aparentemente tiene la enfermedad. Pues entonces comprende también que dicho propósito no tiene sentido. Al no tener la enfermedad causa ni ningún propósito válido, es imposible que exista. Una vez que se reconoce esto, la curación es automática. Pues dicho reconocimiento desvanece esta ilusión sin sentido, valiéndose del mismo enfoque que lleva a todas las ilusiones ante la verdad, y simplemente las deja allí para que desaparezcan. E-136.1

Estamos hablando de enfermedad en términos del cuerpo, pero también podrías decirlo acerca de alguien que pareció estar alterado psicológicamente.

La enfermedad no es un accidente. Al igual que toda defensa, es un mecanismo demente de auto-engaño. Y al igual que todos los demás mecanismos, su propósito es ocultar la realidad, atacarla, alterarla, incapacitarla, distorsionarla, tergiversarla y reducirla a un insignificante montón de partes desarmadas. E-136.2

Lo que este mundo entero es – ya sea que estés hablando a un nivel cósmico, a un nivel microscópico, o a nivel de personalidad – es sólo una pila de partes desarmadas. Miras alrededor de una habitación donde hay abrigos, alfombras, y una silla… partes desarmadas. No importa de qué estés hablando, pero pareciera que tienen existencia en sí mismas. Ves el horno microondas separado por un espacio de la tetera. Eso muestra cuán profunda es la enfermedad en la mente, porque todo lo que se supone es la realidad de la vida diaria no es más que esta pila de partes desarmadas.

La meta de todas las defensas es impedir que la verdad sea íntegra. Las partes se ven entonces como si cada una de ellas fuese un todo en sí misma. E-136.2

Amiga 2: Así que ver al mundo, sin estar alerta, viendo todas estas partes todos los días es únicamente más prueba que esto es un lío caótico.

David: Estamos redefiniendo lo que es la enfermedad, de notar algunos de los llamados síntomas en el cuerpo, o comunicación disfuncional en una familia, a simplemente ver una escena de invierno y ver árboles separados y copos de nieve separados… Mientras la mente vea separación en todas partes y crea que esas cosas, los copos de nieve, los árboles, tienen existencia en sí mismos, esa es una percepción enferma. La mente engañada quiere aferrarse a la percepción enferma, y por esta razón la enfermedad parece servir un propósito. “Esta enfermedad se manifiesta sobre mí sin ningún tipo de intención de mi parte”. De modo que la mente entonces finge que no tiene ninguna alternativa en la manera que lo ve. Que no tiene poder para escoger en la situación.

Amiga 2: Así que, usando ese ejemplo, lo único que debo hacer con la percepción es observar qué propósito le doy.

David: Sí.

Amiga 2: Si uso la percepción del ego, entonces parecen un montón de partes desarmadas. Si uso el propósito del Espíritu Santo, ¿entonces qué?

David: La escena completa se unifica en la percepción. Se convierte casi en un trasfondo que carece de importancia, pues el Propósito refulgente es lo que se sostiene por delante. Es un sueño feliz.

Amiga 2: La escena se hace periférica. Así es como lo describimos en el pasado. Eso hace sentido.

Amigo 1: Así que es casi invisible cuando es periférica.

David: Pasa desapercibida porque la percepción es selectiva, y cuando amplificas el Propósito y te enfocas en él, entonces el trasfondo es simplemente de poca importancia o irrelevante.

Amiga 2: Así que, con tu ejemplo anterior, decías que cuando te enfocas en los síntomas de la enfermedad, eso es tomar una de las piezas sosteniéndola como separada y decir: “Veamos esto”, y tratar de ver cómo cabe en el todo, lo cual es imposible porque se está viendo como algo separado.

David: Y requiere dos mentes para estar de acuerdo que hay una enfermedad. Si una mente absolutamente no morderá el anzuelo de ver enfermedad, eso es la sanidad. Sostienes en tu mente cuán imposible es la enfermedad, o la separación. Cualquier cosa que sea juzgada o valorada, como un corte de cabello que dices es mejor que otro que tenías antes, es ordenar los pensamientos. Ese juicio es lo que hace al error real. Mientras haya mejores cortes de cabello o peores, trabajos más altos o más bajos, el error parecerá real. Ves cómo eso hace al error real. No es nada si es valorado positivamente o negativamente. Y esas son las metafísicas subyacentes de por qué no quieres creer ningún juicio: porque hace que el error parezca real. Hace al mundo real en la mente del pensador.

Esto no tiene por qué ser así. Pues todo es Uno en Verdad.

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