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El Miedo a Mirar Adentro La resistencia es un tema común que surge, ya sea que tome la forma de fatiga, letargo o resistencia a leer el libro, o ir a reuniones. La resistencia es sólo una expresión de temor y es por eso que esta sección, El Miedo a Mirar Adentro, puede ser de ayuda. “Recuerda que el ego no está solo. Su dominio está circunscrito, y teme a su “enemigo” desconocido, a Quien ni siquiera puede ver”. T-21.IV.2 El ego no soporta ver hacia la luz. Siente que hay algo más grande que sí mismo, pero no soporta verlo. La mente está comenzando a cuestionar: “¿Qué tal si soy inocente? ¿Qué tal si no he pecado y no soy culpable de nada?”. El ego se aterroriza con tan sólo cuestionar. Quiere seguir cuestionando cosas triviales del mundo: “¿Qué tal si pudiera hacer esto mejor? ¿Puedo adquirir una mejor ilusión?”. Ese es el tipo de cuestionamiento que el ego puede soportar. Estos párrafos me recuerdan a una cita que leí el otro día acerca de un diagrama de una espiral: “Aún no has regresado lo suficiente”. Es un gran paso comenzar a cuestionar todo, pero el dolor y la resistencia vienen de “no has regresado lo suficiente”. La única liberación verdadera vendrá cuando hayas regresado al principio. A medida que cuestionas las cosas, estás profundizando aún más. La resistencia parecerá venir una y otra vez puesto que la mente aún cree en el ego; aún está invertida en el ego, y cree que si profundiza hasta llegar al principio del sistema de pensamiento del ego, la muerte le espera, Dios le cegará. De aquí viene la resistencia. Es el miedo a ver lo que yace debajo del miedo. Amigo 1: Eso es algo a lo que puedo identificar como temeroso. Debe haber una conexión que estoy haciendo en la mente que dice: “Yo sé cómo se sintió ese dolor”, y si se sintió intolerable, entonces ver el dolor de mi verdadero temor de Dios me hará desaparecer. Puedo sentir que está ahí en el fondo, y es de aquí de donde parece venir mi resistencia. Aún cuando hablamos de ello, hay una pregunta que viene a mi mente la cual es: “¿Cómo abordo esto? ¿Cómo puedo acercarme a este miedo en la mente, el temor de Dios?”. Parece tan obscuro la mayoría del tiempo. David: Bueno, veamos al miedo. No puedo decirte cuán vehementes han sido las reacciones en los grupos del Curso cuando digo que el miedo no es una emoción real. Me dicen: “¡Qué quieres decir!”. Amigo 1: De modo que esa creencia debe ser cuestionada. No sé cómo puedo llegar debajo de esa creencia para verdaderamente cuestionarla. David: Una sección en el Curso que específicamente aborda esto es Los Obstáculos a la Paz. T-19.IV Habla acerca de la atracción al dolor, la culpa y el miedo en términos de la mente haciendo una interpretación. En otras palabras, el dolor es sólo un testigo, y el ego lo interpreta como prueba de pecado. Por eso es que duele tanto. Porque el ego está ahí diciendo: “¡Ajá! El pecado debe ser real entonces”. El ego utiliza el dolor como una justificación, o una interpretación, de que el pecado es real. Pero es una percepción errónea. El dolor es sólo una percepción errónea. El dolor no comprueba nada a menos que tú así lo desees. Amigo 2: El dolor no comprueba nada. Tú decides lo que significa, tú incluso decides atarlo a la palabra dolor para comprobar su existencia, para darle una definición. Me parece que una vez la mente le otorga una definición de dolor a algo, entonces cierra el caso. Amigo 1: Entonces lo que estoy tratando de probar es que soy un pecador. David: A través de la lente del ego, sí, así es. Y si nos adentramos en esa sección un poco más, el ego define cierto dolor como placer. Imagina tener una gota de dolor, y extraer un poco de ella y creer que tienes algo diferente. El dolor y el placer son nombres distintos para la misma cosa. Amigo 2: Ellos están hechos para comprobar que lo que soy es sólo este cuerpo pequeño. David: El cuerpo únicamente sigue órdenes. Obviamente la mente le ha asignado ese significado de sentir dolor a eso. Le dice: “Sentirás esto”. Pero regresa a: “¿Cuál es el propósito?”. Mientras trates de lidiar con el dolor mismo, mientras te encuentres alineado al propósito del ego, entonces sentirás sentimientos irreales, uno de ellos siendo el dolor. Ves cuán crucial es comenzar a descubrir estos propósitos del ego: orgullo, placer y ataque. El único camino fuera del dolor, y para ver que la experiencia es irreal, es examinar el propósito del ego y ver claramente que no quieres compartir ese propósito. Mientras compartes un propósito con el ego estás alineado al ego, y parecerá que experimentas dolor, miedo, culpa, depresión y cualquier tipo de angustia. No es significativo decir: “Quita este dolor de mí”, cuando has sido tú quien lo ha escogido. Debes ver los propósitos del ego, y luego no compartir esos propósitos. Esa es la salida. Estabas preguntando cómo escapar del miedo. Se logra al no compartir ningún propósito que el ego tiene para cualquier cosa. Amigo 1: Eso me parece demasiado drástico. Incluso cuando lo dices, estoy pensando: “Muy bien, voy a rendir el ataque, voy a rendir el dolor, pero voy a rendir el placer de último”. David: Quizá parecerá ir de esa forma. Pero te garantizo que lo rendirás gozosamente. El gozo que tú experimentas cuando el propósito es de brillar tu luz, crecerá más y más. Tal vez parecerá que rindes el placer de último, pero palidecerá en comparación con el gozo que sentirás. Amigo 1: Ya ves, eso me suena bien. Pero decir: “¡Ríndelo primero!” no es lo que quiero. Amigo 2: Simplemente desea la experiencia que lo hará palidecer. Amigo 1: Está bien. [Risas] David: [Risas] ¡Eso suena posible! Mientras te encuentres identificado con el ego, te parecerá temible verte a ti mismo. La creencia es que hay tantas tinieblas, tanta suciedad en la mente, que no es posible verte. Jesús menciona al principio del Curso que inicialmente parecerá que requiere de mucho esfuerzo consciente para alinearte a Él. Parecerá que requiere de un milagro. Amigo 1: Y aún así es cuestionable. Amigo 2: … de acuerdo a tu capacidad. Ciertamente ese pensamiento entra con frecuencia: “¿Puedo hacer esto?”. David: ¿No hace sentido que después de haber logrado ímpetu, después de que la mente se ha entrenado, se convierta en algo fácil, sin ningún esfuerzo? Amigo 1: Absolutamente, eso me hace sentido perfectamente. La idea de esforzarse no parece ser consistente con el Espíritu Santo. Las dos palabras sencillamente no parecen casar. David: En la medida en que tu mente se aclare, así es como la podrás mantener protegida. Verás más allá de las ilusiones, no morderás el anzuelo. Ofrecerás libremente tu gozo y lo extenderás porque eso es lo que significa estar claro. |
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