‘Maestro de Maestros’
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Revisión Mental
Una conversación con David

La mente lo abarca todo, y no puede estar limitada. La mente parecerá dormir y soñar, pero jamás puede ser lo que no es. Mientras parece dormir, lo único que le queda hacer es cambiar su idea de sí misma y despertar. Esta discusión entre David y algunos amigos se centra en el cambio de mentalidad que es necesario para reconocer la Iluminación. Se hace evidente que esto requiere un cuestionamiento exhaustivo de todos los obstáculos que impiden la experiencia de la presencia del Amor, una revisión mental.

La Verdad se encuentra dentro de la mente. Sin embargo hay un sistema de creencias que produce decepción, un estado de inconsciencia, que obscurece la consciencia de la verdad. Tenemos una oportunidad, en una manera profundamente significativa, de reunirnos y ver calmadamente los obstáculos al Amor y pedirle al Espíritu que traiga iluminación. La mente que se percibe a sí misma como si existiera en un mundo de dualidad siempre opera desde un sistema de creencias dualista. Cuestionar continuamente este sistema de creencia dualístico es percibido frecuentemente como inquietante y sobrecogedor; sin embargo, este cuestionamiento es necesario si uno ha de obtener un estado de paz constante.

Sólo hay un Espíritu, pero parecen haber muchos pensamientos, emociones, y percepciones que encubren la consciencia del Espíritu. Son todas tentaciones para olvidar al Ser y a Dios. Si la fe es ofrecida a estas ilusiones, no hay voluntad para cuestionar la creencia subyacente falsa en la raíz de todas las percepciones erradas. Es muy importante para nosotros ser de mente abierta y estar dispuestos a que el Espíritu nos ayude a descubrir esta creencia falsa.

Lo que quisiera hacer hoy es hablar acerca de las ideas reflejadas en Un Curso de Milagros, puesto que es una herramienta poderosa para la transformación mental que puede ser extremadamente útil para traernos a la claridad. Su fin es ayudarte a experimentar paz interna duradera. El mensaje del Curso es que la verdad está dentro de ti, y que la paz mental consistente es una meta que puedes e inevitablemente debes obtener. Es una paz que viene de estar sintonizado a esa pequeña y quieta Voz interna, y dejar ir a la otra voz en la mente engañada, el ego, la cual es la voz del conflicto, el miedo y la muerte. En este sentido el Curso puede resumirse de la siguiente forma: hay dos voces en la mente engañada, y este es un curso en aprender a escuchar únicamente a la Voz que habla por Dios, y de esa manera terminar con todo engaño.

Esta Voz que habla por Dios puede ser llamada nuestra intuición o guía interna. En el Curso es llamado “el Espíritu Santo”. Si te identificas con estas ideas de alguna otra tradición o trasfondo, podrías pensar de esta Voz como un “Conocimiento Interno”, o “Poder Superior”. Queremos llegar más allá de las palabras, las cuales son formas, e ir más profundo. Queremos unirnos en una intención de experimentar claridad y paz mental. Cuando Jesús dice: “El Reino de los Cielos está a la mano”, Mateo 3.2 Él realmente está guiándonos al momento presente, y al entendimiento que ahorita mismo, en este preciso instante, uno es perfecto. No es una cuestión de tratar de construirse para mejorarse a uno mismo. No importa cuán mejorado el ser limitado parezca estar, nunca será el Ser eterno inmutable que Dios creó. Uno debe estar consciente de la trampa en pensar que la felicidad, la paz mental, y la Salvación se encuentran en el futuro. El concepto lineal de pasado-futuro es parte de un sistema de creencia dualístico que debe ser cuestionado. Hay gran gozo y contentamiento en la experiencia del Instante Santo, Ahora. Dios no está bamboleando una zanahoria de la paz eterna frente a nosotros diciendo: “He aquí el Cielo, sigue alcanzándola… Ay, ¡fallaste de nuevo!”. La Iluminación se encuentra aquí ahora mismo, pues la mente está lista, abierta y dispuesta a reconocerla.

Amigo: Si la Iluminación se encuentra tan cerca, ¿por qué cuesta tanto reconocerla? ¿Por qué sigo sintiéndome culpable, ansioso, y deprimido? ¿Y por qué sigo repitiendo los mismos patrones de conducta una y otra vez?

David: Si la verdad es inmediata y al alcance de la mano, entonces debemos ver lo que está bloqueando la verdad de la consciencia. ¿Qué se interpone en el camino de aceptar nuestra perfección y felicidad? Queremos examinar qué bloquea los sentimientos de paz, gozo y amor de ser experimentados en una consciencia estable.

La enseñanza del Curso es que el Amor es todo lo que hay y que nada más existe. Dios no tiene nada que ver con el temor. Dios no tiene nada que ver con la enfermedad, el sufrimiento, la ansiedad, la depresión y todas las diferentes formas que parece obtener. Dios, la verdad, es Espíritu y nuestra esencia, es nuestra verdadera Identidad en el Espíritu. Jesús enseña: Tú eres el Hijo viviente de Dios; Tú eres el Cristo, pero has olvidado tu Identidad. Te has quedado dormido y estás soñando un sueño en donde crees no ser “a la imagen y semejanza de tu Padre”. Génesis 1:21 En cambio, piensas que te encuentras en un cuerpo diminuto rodeado por un mundo vasto, y a la merced de fuerzas externas. Pareciera que constantemente debes proteger al cuerpo. Parece una lucha para sobrevivir, una lucha para mantenerte a flote. Esta percepción falsa está fundada en la creencia de separación de Dios.

Hay únicamente dos sistemas de pensamiento en la mente engañada. Una de ellas es el sistema de pensamiento de Amor del Espíritu Santo. El otro es el sistema de pensamiento de temor del ego. Tratar de sostener en la mente dos sistemas completamente irreconciliables de pensamiento es intolerable. La mente engañada intenta proyectar esta división sobre la pantalla del mundo. Así es como el mundo de la dualidad pareciera que en realidad existiera. Así que en vez de ver la división en la mente, la mente durmiente la ve en las dualidades del mundo: rápido y lento, caliente y frío, macho y hembra, bueno y malo, etc. Este mundo es un intento de ocultar la división que se encuentra en la mente. No hay problemas fuera de nuestra mente; la Solución a los problemas se encuentra dentro de nuestra propia mente, y está disponible en este mismo instante.

Amigo: Si nada irreal existe, ¿entonces qué hay ahí?

David: Dios y todo lo que viene de Dios tiene existencia. Así que Cristo, Quien es Su hijo Creado, tiene existencia. Cristo es el Pensamiento de Dios. Dios extendió a Su Hijo de Sí Mismo "a imagen y semejanza propia", T-3.V.7 que se traduce a parecido y de una calidad similar. En el Curso Jesús también dice que el Hijo de Dios tiene creaciones y el poder para crear, puesto que Dios le dio a Su Hijo la habilidad creativa. De modo que las creaciones del Hijo también tienen existencia.

Sin embargo, nosotros podemos hacer una distinción entre la definición de creación del mundo y lo que Jesús llama creación. El cosmos del tiempo/espacio, mundo, y los cuerpos que parecen habitar este mundo son proyecciones de formas de pensamientos temporales y en constante cambio que Dios no creó. Estos, entonces, son llamados creaciones falsas. Inducir a la mente a que abandone sus creaciones falsas es la única aplicación de la habilidad creativa que es verdaderamente significativa. Hubo un tiempo cuando estas formas del pensamiento del ego parecieron comenzar, y habrá un tiempo cuando parecerán terminar. Ese tiempo es ahora, si uno así lo decide. Este final ya ha ocurrido a través del Espíritu Santo. La ilusión lineal del tiempo/espacio ha sido corregida. Aceptar la Expiación o Corrección para todos los pensamientos falsos sólo parece ser una cuestión de tiempo. Es una decisión presente que trae un fin a cualquier otra decisión.

El cosmos y el mundo del cuerpo son un sueño de fantasía, es ilusorio. El Espíritu, en contraste, es eterno y nunca cambia. El Espíritu viene del Espíritu en una línea continua de creación. Dios es Espíritu; el Hijo de Dios es Espíritu; las creaciones del Hijo de Dios son Espíritu. El Espíritu, sin embargo, no tiene nada que ver con el mundo percibido a través de los cinco sentidos del cuerpo, incluyendo el mismo cuerpo. Cuando el Curso dice que nada irreal existe, se refiere a un mundo proyectado irreal de tiempo/espacio, planetas y galaxias. Jesús contrasta el Espíritu eterno, que es Dios, con el universo del tiempo/espacio, que es el ego.

Amigo: ¡Vaya! Cuando veo las estrellas y veo la vastedad del universo físico, yo veo océanos, yo veo montañas, yo veo continentes. El universo material parece ser bastante vasto para ser algo que ni siquiera existe.

David: Todo eso es testimonio del poder de la mente dado a una creencia irreal. En la Biblia, la historia del Génesis dice que Dios creó el Cielo y la tierra. En contraste, Jesús en Su Curso reserva el término creación para lo perfecto, lo eterno y lo invariable. La caída de la humanidad se refiere al mundo de la dualidad dentro del cual ahora la humanidad parece luchar para sobrevivir. El mundo es meramente una proyección irreal de una creencia irreal: el ego. En otras palabras, este soplo de idea, de esta creencia en la separación de Dios, fue una idea increíble y ridícula. El cosmos/mundo pareció surgir como un escondite de Dios para la mente que creyó en la separación, habiendo olvidado reírse.

De nuevo, la distinción entre lo que existe y lo que no existe es la distinción entre lo eterno y lo temporal. Cualquier cosa que sea temporal, incluyendo la diminuta loca idea, y todo lo que pareció brotar de ésta, no existe. Todo lo eterno o de Dios es lo único que existe y que tiene realidad.

Amigo: Todavía estoy confundido con respecto a nuestras creaciones. ¿Qué son? ¿Qué es exactamente lo que creamos?

David: Jesús se refiere a las “creaciones” del Hijo muchas veces en el texto. Sin embargo, Él nunca da detalles de estas creaciones, excepto la insinuación que uno permanece sin conocimiento de ellas hasta que uno verdaderamente recuerda al Yo como al Hijo de Dios. Tratar de imaginar lo que puedan ser es imposible, pues la imaginación todavía se encuentra dentro del domino del ego y estas creaciones no lo están. La imaginación implica imágenes. La Creación no. No hay referencias específicas de lo que estas creaciones son porque ellas no son concretas o específicas, siendo Espíritu abstracto. Estas creaciones son conocidas cuando uno despierta del sueño del mundo. Cuando uno está alineado y escucha a esa quieta Voz dentro de la mente, cuando uno es de mente recta, eso es la Vida. Cuando uno está escuchando al ego, cuando uno es de mente errada, eso es la muerte.

Lo que el Curso llama “el mundo real” es la experiencia que uno tiene cuando la percepción es rectificada a través del Espíritu Santo. El mundo real es la percepción del Espíritu Santo del mundo, o el mundo perdonado. Este es el metafórico escalón en la aparente vuelta de regreso a Dios, o Conocimiento, o creación. La verdadera percepción, o el mundo real, conduce hacia Dios o la verdad. Cuando el Hijo de Dios pareció quedar dormido y soñar en la separación, la Respuesta que Dios dio fue el Espíritu Santo. El Espíritu Santo tiene un propósito para el soñar del mundo, el cual trae en éste la Visión de Cristo.

En la Biblia está escrito: “Lo que siembres, segarás”. Gálatas 6.7 La forma en que este mundo funciona puede traducirse como: “Lo que sea que la mente piense o sienta y crea acerca de sí misma, el mundo lo comprobará o traerá un testigo para confirmarlo”. La mente que invierte en el ego se siente culpable, creyendo que en verdad se separó de Dios, y por lo tanto atrae guiones y escenas del mundo que atestigüen a favor de esta culpa. Abuso, negligencia, victimización, enfermedad, dolor, y sufrimiento son, por lo tanto, interpretaciones del mundo basado en una creencia que uno se ha separado de Dios.

Un proyector de cine es una analogía útil. Adentro del proyector se encuentra una luz brillante. Esa es una gran metáfora para el Espíritu Santo. Esta luz brillante parece pasar a través de la cinta, que está llena de muchas imágenes obscuras. Llamaremos a estas imágenes obscuras “pensamientos de ataque” o “pensamientos del ego”. En la manera que estos pensamientos sean proyectados, lo que parece producirse en la pantalla son sombras. Para la mente que observa esta película, estas sombras parecen tener significado. Sin embargo, el único significado que la película parecerá tener es lo que le ha dado la mente, la cual ha olvidado que lo que ve es una película. Se ha identificado con las figuras en la pantalla y ha pensado que es una persona entre otras personas.

El mundo, percibido a través de los ojos del cuerpo y escuchado a través de los oídos del cuerpo, es también una pantalla de imágenes. El mundo es solamente los reflejos obscuros de los pensamientos de ataque dentro de la mente engañada. Si uno se percata de estos pensamientos de ataque, y uno está dispuesto a que sean reemplazados por pensamientos claros y reales, uno se encuentra dispuesto a limpiar la película, por así decirlo, permitiendo que más luz pueda brillar. Cuando esto sucede, la pantalla se aclarará más y más. El mundo reflejará la luz que se encuentra en la mente.

En la medida que la mente comienza a abandonar el sistema de pensamiento del ego o separación, se abre al sistema de pensamiento del Espíritu Santo, el cual es la memoria de Dios en la mente engañada. Este es un sistema de pensamiento que refleja el amor y ofrece una interpretación completamente diferente del mundo. Así como la mente alberga los pensamientos del Espíritu Santo, el mundo comienza a traer testigos de ese amor. Cuando uno acepta al Espíritu Santo, el mundo que una vez fue visto como un lugar de “matar o ser matado”, de violencia, de competencia y desigualdad, se transforma en uno lleno de milagros – testigos de la entereza y completitud. Sólo así es posible experimentar la paz y el gozo del perdón, lo que Jesús llamó “el mundo real”.

Amigo: ¿Qué tengo que hacer para ver el mundo perdonado como lo hace el Espíritu Santo?

David: Uno debe estar dispuesto a rendir el juicio, o más precisamente, ver la imposibilidad del juicio. La razón por la cual uno parece experimentar dolor o placer, enfermedad y salud, muerte y vida, y todas sus variaciones, es por el juicio. El juicio se quiebra en fragmentos. Usa el pensamiento de unidad como contraste. Solamente piensa en la palabra “unidad”. Uno. Unidad. Unión. Una continuidad sin interrupción. El círculo es un gran símbolo de unidad; no tiene principio, fin, ni dualidad, sólo uno. La mente engañada ve a través de los ojos del cuerpo y experimenta fragmentación y dualidad. ¿Cómo reconcilia uno la dualidad con la unidad? Uno no lo hace, pues son irreconciliables. La función del Espíritu Santo es traducir la dualidad o percepción errada en una percepción sanada y verdadera, la cual es el puente a la Unicidad. El Espíritu Santo, una creación eterna, funciona como la memoria de Dios en la mente que duerme, ve el pensamiento de la dualidad como falso. De modo que es el Espíritu Santo el puente de vuelta a la verdad, la realidad, o Dios.

Cuando comenzamos a ver de cerca a la percepción, encontramos que no hay dos personas que vean el mundo exactamente igual. Dentro de un mundo de dualidad, o un mundo de irrealidad, no hay acuerdo universal. Parece como si algunas percepciones tienen elementos en común. La gente parecerá estar de acuerdo, por ejemplo, en el color del césped o del cielo. Sin embargo, aún estos acuerdos tienen sus excepciones. Cuando uno realmente explora el tema de la percepción, se hace aparente que todos ven un mundo diferente, basado en una interpretación subjetiva. Ahí es donde viene todo el conflicto. Nada en un mundo de subjetividad y percepción relativa puede ser completamente compartido. Sólo las ideas verdaderas, las ideas de Dios, que no son de este mundo, pueden ser compartidas.

Lo que ven los ojos del cuerpo no hace ningún sentido porque el verdadero significado y felicidad se encuentran más allá del cuerpo, dentro de la mente. Cuando la percepción se distorsiona, el dolor, la angustia, y una legión de disgustos basados en el temor parecerán ser experimentados. De modo, que el intento de reconciliar lo que es percibido a través de los sentidos del cuerpo con la paz, la felicidad y el gozo ¡es imposible! La paz, felicidad, y gozo caracteriza al Espíritu de Dios que está dentro, dentro de este Silencio.

Un primer paso para arribar a la paz mental es traer todos los muchos aparentes problemas del mundo de regreso a la mente de uno, admitiendo que uno tiene un problema de percepción y abrirse a la idea que toda la competencia y conflicto que parecen ocurrir en el mundo es únicamente un reflejo dentro del conflicto adentro de la propia mente. Sólo si el problema es visto como dentro de la mente puede ser aceptada la solución que también se encuentra dentro de la misma mente. Echémosle un vistazo a algunas creencias y percepciones que tienen lugar en la mente. Hacer esto es un paso enorme, pero necesario, en el camino hacia la liberación. Cuestionar exhaustivamente todas las creencias hasta llegar a la creencia en la separación en la cual están basadas todas las demás, es la manera de llegar a experimentar un estado duradero de paz mental.

Amigo: Tengo una idea de lo que estás diciendo, sin embargo no creo tener idea de cómo dejar de estar criticando o juzgando. Parece automático; como un hábito, yo no sé cómo no hacerlo. ¿Puedes darme alguna sugerencia de cómo comenzar a dejar esto?

David: Sí. El Curso ofrece un marco de trabajo para dejar a un lado el juicio. El Libro de Ejercicios es una herramienta diseñada para deshacer juicios personales y hacer camino para el único Juicio del Espíritu Santo: el Hijo de Dios es inocente, sin pecado, por siempre entero, puro e inocente. Jesús dice que no es que uno no deba juzgar, sino que el juicio es algo que uno es totalmente incapaz de hacer. Uno es como un pequeño niño tratando de dirigir al mundo. Jesús dice que para poder juzgar cualquier cosa con precisión, uno debería ser capaz de tener conocimiento de un rango inconcebiblemente amplio de variables, pasadas, presentes, y por venir. Para poder juzgar justamente y correctamente, uno debería conocer las consecuencias de los juicios que uno emita sobre todo y todos. Esa no es la manera con la cual uno usualmente piensa acerca de los juicios personales. Usualmente es pensado en términos de consecuencias al yo personal, la familia y amigos.

Lo que Jesús está diciendo es que una mente que duerme es incapaz de juzgar adecuadamente porque no ve la imagen completa. Se encuentra literalmente ciega, pues alucina. Las buenas noticias, sin embargo, es que el Espíritu Santo se encuentra dentro de nuestra mente, y el Espíritu Santo sí ve la imagen completa. Su Juicio es acertado. En cualquier situación imaginable el Espíritu Santo sabe qué es lo más útil para la Filiación completa. El Espíritu Santo siempre es la Respuesta, sin importar la pregunta.

La respuesta más útil que puedo ofrecerte es la siguiente: utiliza el Libro de Ejercicios tal como Jesús lo instruye. Podemos examinar las metafísicas sobre las cuales el Libro de Ejercicios está basado, y eso puede servir para hacer las lecciones más significativas para ti.

A partir de la creencia en la separación de Dios un sistema completo de separación pareció surgir. Llegar al fondo de este sistema de pensamiento es comprender que el ego es la creencia subyacente que uno puede verdaderamente separarse de Dios. De acuerdo a la lógica, cualquier declaración es tan cierta únicamente con respecto a la premisa en la cual se basa. El ego es una premisa falsa. Cuando la mente pareció separarse y fragmentarse, pareció olvidar la realidad abstracta y se identificó con un mundo físico de tiempo/espacio. Esto fue un contraste espantoso con la realidad así como muy caótico para una mente acostumbrada a la unidad del Reino de los Cielos. En el Cielo la mente se encuentra en casa y en su estado natural de unicidad y compleción. Luego de la llamada “caída”, la mente se sintió tan caótica que trató de ordenar la ilusión, para traer un sentido de estabilidad al caos. Ahí fue cuando el juicio por primera vez entró. Poner un orden a la ilusión, para hacer una jerarquía de las ilusiones, es juzgar. Un ejemplo sería alguien entrando a una situación “fuera de control”, sintiéndose temerosa, y creyendo que si tan solo pudiera tener la situación en orden, todo sería mejor. El juicio intenta dar algún tipo de orden al caos para minimizar el miedo. Pero al pensar que puede ordenar sus propios pensamientos, o pensar separado de Dios, la mentalidad del ego bloquea la consciencia de Cristo, la cual piensa únicamente con Dios. Dios ordena los pensamientos reales en uno.

Si crees que tus propios juicios personales son necesarios para sobrevivir en este mundo, la enseñanza que comparto parecerá requerir una confianza radical, pues este mundo enseña que el juicio es en verdad bueno y benéfico. Los sistemas de educación están basados en la creencia que puedes aprender buen juicio y convertirte en un ciudadano maduro, funcional y adulto. De eso se trata la educación del mundo. Uno parece convertirse bueno para juzgar, lo que equivale a saber qué cosas son buenas y qué cosas son malas, de modo que lo bueno sea perseguido y lo malo evitado. Sin embargo, la sabiduría no es juicio; la sabiduría es ver la imposibilidad del juicio personal, y por ende el abandono de cualquier intento de continuarlo. Una vez que la imposibilidad del juicio es asimilada, el juicio es abandonado, pues cesa su atracción o valor.

La creencia que uno sabe cómo cuidarse a sí mismo es lo que necesita ser deshecho, puesto que la mente engañada no sabe nada. Cuando uno comienza a abandonar la acción de pensar uno sabe qué es lo que más conviene, y esto parece asustar al ego. El ego se está deshaciendo y atemorizado objeta: “Si yo no me cuido de mí mismo, ¿quién lo hará?”. Sin embargo, cuando uno no depende en la voz del ego, pero confía en esa pequeña y quieta Voz interior, las decisiones fluyen de este escuchar intuitivo y todo funciona perfectamente. Todo el esfuerzo y juicio que uno ejerce tratando de mantener al diminuto “yo” de la personalidad y sobrevivir en este mundo no tiene valor. Sin embargo, uno siempre se encuentra en buenas manos con el Espíritu Santo. El Espíritu Santo merece nuestra confianza.

Este mundo parece requerir que uno pelee contra viento y marea a cada vuelta de la esquina. Este parece ser un mundo en donde uno debe tener muchas defensas y sistemas de seguridad. El mundo enseña: asegúrate cerrar las puertas del automóvil con llave; asegúrate tomar tu medicina. Es una red de defensas, todo lo cual supone protección del cuerpo y juicio personal. La enseñanza del mundo es que debes hacer todas estas cosas para mantener al cuerpo vivo. ¿Qué significado tiene la vida con respecto al cuerpo? El Curso dice: Tú piensas que esa es tu Vida. Pero, esa no es tu Vida en absoluto. Tu Vida es Espíritu. El Espíritu es invulnerable y no necesita defensa.

Amigo: Hace unos días dije: “Si podemos despertarnos cada mañana y olvidar que somos hombre o mujer, republicano o demócrata, o lo que sea que creamos ser, y pasar todo el día sin toda esa carga, el juicio es mucho menor. Es casi olvidado”.

David: El fin del juicio es ciertamente olvidar todos los conceptos de dualidad. Obviamente no hay demócratas o republicanos en el Cielo. No hay hombres y mujeres en el Cielo. Cuando uno se vuelve defensivo con respecto a algo, y uno está dispuesto a estar callado y pedir ayuda al Espíritu Santo, una revelación es ofrecida a la mente con respecto a lo que se defiende. Uno descubre que lo que se está defendiendo siempre es una identidad falsa. Por ejemplo, si me identifico como un demócrata y percibo que alguien está atacando a los demócratas, una reacción defensiva es inevitable. Cualquier concepto o imagen con que uno se identifique, uno lo defenderá. La única Identidad con la cual uno puede identificarse en donde uno permanece indefenso es como el Cristo. El Cristo no es un concepto o imagen, mas una realidad. El Espíritu es algo que no necesita defenderse. Solamente es. Cuando uno se identifica con algo de este mundo, uno ha hecho un concepto del yo que pretende usurpar el lugar del Espíritu, y debe ser defendido porque no es verdadero. La Verdad no necesita defensa. La defensa es a donde lleva la creencia de separación. Es la creencia de que uno puede hacer una imagen de uno mismo, en vez de solamente aceptarse a Sí Mismo como creación de Dios.

Pareciera que se necesita de mucho entrenamiento mental para estar completamente desidentificado de esos conceptos de los cuales estábamos hablando. Pero es inevitable. La dirección natural de la mente es desidentificarse de esos conceptos, aprender el perdón verdaderamente, y finalmente recordar a Dios.

Amigo: Estoy realmente curioso de cómo vives tu vida. Quiero decir, ¿cuál es la diferencia entre juicio y prioridad? ¿Cómo lograste llegar hasta el día de hoy sin utilizar el juicio? ¿Cómo luce eso para ti?

David: Cada vez que uno se encuentra en una encrucijada, en el sentido secular, pareciera que uno debe ir hacia un lado o el otro. Pareciera que hay un juicio implícito. ¿A dónde debería ir? Desde la perspectiva tiempo/espacio, en cada encrucijada del camino, el Espíritu Santo sabe a dónde debe ir uno. ¡Uno solamente necesita escuchar! El Espíritu Santo parece evaluar mientras la mente crea estar en este laberinto del tiempo/espacio. Sin embargo, el último juicio que uno debe hacer es que es imposible juzgar nada. Dios no hace juicios. No hay nada que juzgar en la Unicidad. Dios sólo conoce lo que es. Pero, mientras le mente crea que se encuentra en un laberinto de dualidad, el Espíritu Santo parecerá guiarla fuera de la dualidad. De modo que si aplico esto a la pregunta hecha de cómo llegué hasta el día de hoy, la respuesta es simplemente que yo escucho. No tengo ninguna otra meta que mantenerme sintonizado con el Espíritu Santo, y estar en paz. Sin metas del mundo que surjan de conceptos del yo falsos, no hay intereses percibidos separados, alguna ambición futura, o remordimientos del pasado. Uno puede verdaderamente confiar y escuchar y seguir. ¡Este interruptor principal es el perdón completo, la Corrección o Expiación, o la reversión de todo pensamiento del ego!

Amigo: Debo regresar a trabajar hoy y hacer cierto trabajo de computación y otras cosas antes de llegar la mañana de mañana. Pero prefiero quedarme aquí. Tú hablas acerca de la intuición y el Espíritu guiándote. ¿Cómo hago esto ahora?

David: El Espíritu Santo comienza por donde la mente cree estar y ser. Supón que tú crees ser una mujer que tiene un empleo en particular, y que hoy en la noche parece que debe trabajar en el ordenador. Supongamos que este escenario es solamente una película de un sistema de creencias que tienes, y que esto es simplemente la manera que te percibes a ti misma en este momento. El Espíritu Santo no trata de desbaratar esta red de creencias en pedazos. El Espíritu Santo utilizará aquellas cosas en las cuales crees para ayudarte a entender que eres mucho más que conceptos del yo. Esta discusión, por ejemplo, es testimonio del deseo de la mente de despertar y recordar su realidad como Hijo de Dios. Lo único que debemos tener es disposición, y el Espíritu Santo deshará los falsos conceptos del yo y los reemplazará con perdón. Comienza con esta oración: “Habita en mí, Espíritu Santo. Guíame en lo que debo decir y a donde tenga que ir”. Si lo recibes y confías en Él, experimentarás resultados inmediatos.

Amigo: Estoy teniendo problemas con la descripción de dualidad y que el problema es nuestra percepción. Yo trabajo en un negocio en donde tengo que ver las cosas exactamente como están pasando, y no como quisiera que pasaran. Así que el problema para mí es entender cómo llegar a ese lugar del cual hablas.

David: Ciertamente parece que cuando uno se identifica por ejemplo como un empleado en una compañía, hay limitaciones y restricciones a las cuales uno debe atenerse. Por ejemplo, digamos que uno se ha identificado como un administrador. Como un administrador, uno debe responsabilizar a otras personas con respecto a ciertas tareas. Un administrador monitorea y evalúa a otros empleados, los dirige, elabora reportes de rendimiento, etc. Todo administrador tiene también un jefe quien se asegura que el administrador sea responsable. Lo que uno debe hacer es ver de cerca e ir más profundo en el sistema de creencias que está produciendo esta percepción errónea, la cual está produciendo el escenario que acaba de describir. Uno debe estar dispuesto a examinar cuáles son las prioridades de uno, qué es lo más importante en la vida. ¿Es la paz mental nuestra única prioridad?

Yo tuve que ver detenidamente todo lo que yo creía, voltearme hacia mi interior para encontrar fuerza y soporte, y darme cuenta que ciertamente el Espíritu Santo es mi único Jefe, y el perdón mi única función. Uno podría decir: “¿Qué tan práctico puede ser eso? ¿Qué hacer cuando tienes dos jefes, si tienes al Espíritu Santo y tu patrón diciéndote dos cosas diferentes?”. De nuevo, el Espíritu Santo se encuentra con la mente en donde ésta cree encontrarse. Él trabaja con la mente, asistiéndola para intercambiar sus conceptos adoptados del yo por conceptos del yo más expansivos que se acercan al perdón verdadero.

En la medida que se deja el juicio a un lado y se cambia de parecer con respecto al mundo, lo que sucede en la pantalla del mundo será una representación simbólica del cambio en la mente y de tu percepción de la relaciones. Así que en realidad lo que decimos es: “Muy bien, Espíritu Santo, trabaja conmigo en este momento en donde creo estar, y ayúdame a soltar mi mente de estas creencias falsas. Ayúdame a liberarme del ego, y mi percepción será sanada”. Confía en el Espíritu Santo en todo y Él te ayudará en maneras que ni siquiera eres capaz de imaginar.

Amigo: ¿Podrías hablar acerca de las relaciones? El Curso habla acerca de las relaciones especiales y santas. ¿Puedes describir brevemente qué son?

David: Las relaciones parecen ser algo difícil de manejar en este mundo. Parecen ser una mezcla de amor y odio, atracción y repulsión, gozo y miseria. Jesús se refiere al amor especial y odio especial como relaciones destructivas, egoístas, posesivas, y exclusivas. Estas son relaciones basadas en el ego que cantan alabanzas a su hacedor. La relación santa, por el otro lado, es una metáfora para una relación que ha sido ofrecida al Espíritu Santo para Su propósito de perdón. La relación santa es una relación sanada que refleja entereza y compleción.

Más allá de toda metáfora, uno podría decir que la única relación real es aquella del Espíritu, de Dios y su creación, de Padre e Hijo. Así como la única relación real es dada por Dios, la relación santa es aprendida del Espíritu Santo. En la medida que el principio de escasez es deshecho por el Espíritu Santo, los sentimientos de carencia, de insuficiencia, de debilidad, de sentirse insatisfecho, que son típicos de la relación especial, son reemplazados por una relación santa al unirse, extender, apreciar y aceptar.

Quisiera hablar de la relación especial en tiempo pasado, pues como con todo lo del ego, es historia. Si recordamos las metafísicas que hemos cubierto hoy, la mente que dormía se aterrorizó tanto de la luz que intentó esconderse de Dios en un mundo de forma. Creyendo que se había arrancado a sí misma del Cielo, intentó hacer un yo de cuerpo-mundo como su nueva identidad. Intentó olvidarse de su Identidad como Espíritu. A medida que se identificó con un cuerpo la mente tembló, a pesar de haber intentado olvidar la luz, muy dentro sabía que estaba inventándose este mundo, y que Dios podía y debía ser recordado. Incierta y temerosa de regresar a la luz, vio hacia afuera para una solución externa – otros cuerpos con los cuales podía unirse para encontrar felicidad y compleción. Así fue como las llamadas relaciones especiales “codependientes” comenzaron.

A medida que la mente creyó que estaba en la pantalla del mundo, buscó fuera de sí misma para aliviar la culpa, el miedo, la soledad y el vacío que sentía dentro. Buscó otros cuerpos para que fueran sus amigos y compañeros. Las asociaciones con la gente correcta, las cuales fueron los substitutos de Dios en la mente que dormía, fueron de gran importancia. El mundo entero se convirtió en una gigantesca relación especial, pues todo con lo cual la mente se asociaba en la pantalla se hizo para convertirlo en un substituto de Dios. Y la razón por la cual el amor especial y las relaciones de odio especiales nunca son satisfactorias y nunca traen paz verdadera y felicidad es porque nunca pueden substituir el Amor de Dios.

La relación santa puede ser experimentada ahora únicamente como un reflejo del Amor de Dios. Es análogo con el mundo real, perdón completo, y la percepción sanada de la cual hablaba anteriormente. A medida que uno se percata de la imposibilidad del juicio personal, uno también se percata de la imposibilidad de las relaciones especiales de cualquier tipo. La relación santa, entonces, no es personal en el sentido que los cuerpos se relacionan unos con otros. Es simbólico de una totalidad universal, un estado de la mente que únicamente puede dar de su completa perfección. El concepto de tener algo a cambio por otra cosa carece completamente de significado en el momento presente. Ahora mismo únicamente existe reposo, contentamiento y llenura.

Amigo: Quisiera traer a la conversación una relación particular con la cual he tenido mucho problema. Me he dado cuenta que esta persona me refleja de vuelta algo a mí. Percibo a esta persona como controladora y realmente manipuladora. Lo creo y luego me siento culpable. No creo que pueda continuar con esto por más tiempo. Es peligroso para mí estar cerca de ese tipo de control. No me ayuda y tampoco ayuda a esta persona. ¿Así que, qué está pasando en la mente?

David: Un problema de control es siempre una expresión a lo que el Curso llama “el problema de autoridad”. Si uno toma una muestra del comportamiento humano, parece haber una variedad de problemas de control. Parece haber problemas de control con los padres, los hijos, esposos, novios, maestros, políticos y patrones. Sin embargo, es la mente que duerme la cual tiene un problema central de control, o el problema centrar de autoridad. Este problema de autoridad es la base de todos los aparentes problemas de control entre las personas, o entre las personas y el sistema.

El problema de autoridad es una cuestión de autoría. La pregunta central es: “¿Es mi autor Dios, o soy autor de mí mismo?”.

La mente que duerme cree que se ha separado de Dios, y ha hecho un “yo” y un mundo. Cree ser el autor de su propia identidad, el autor de la realidad. Hasta que la Corrección de este error básico es aceptada, este problema es creído por la mente que duerme como una batalla contra Dios. Pero una batalla de esta magnitud es demasiado aterrorizante, por lo cual es negado de la consciencia. El problema parece estar proyectado sobre la pantalla del mundo, aparentando encontrarse donde no lo está, entre personas o entre personas e instituciones. Estos son, por lo tanto, conflictos imaginarios. No hay problemas de control en el mundo, aunque es ahí donde parecen ser experimentados. El ego es el problema de control, y el ego es una creencia en la mente. De nuevo volvemos a la idea central: No hay problemas fuera de la mente.

Amigo: ¿Así que cuando hable con esta persona de nuevo, qué se supone que debe pasar? ¿Se supone que yo no vea ningún tipo de comportamiento controlador?

David: Tú verás lo que quieras creer. Sólo mantente dispuesto a examinar la creencia en el control. Necesitas ir más allá del nivel del comportamiento. Puedes ver a alguien y parecer que lo juzgas por su comportamiento como si fuera controlador. Ese no es el nivel en el cual este reflejo del cual estamos hablando sucede. El reflejo es a nivel de la mente. Uno debe creer en el concepto de control antes de percibirlo en el mundo o en una persona. El control es un concepto hecho por el ego. Una manera segura de retener un concepto es proyectándolo afuera, y verlo en un mundo en vez de verlo como inventado por la propia mente.

Dios no es controlador. Dios no es manipulador. Pero si uno proyecta la responsabilidad por inventar la idea de control, uno creerá que el control es posible. Uno debe cuestionar esta creencia falsa de la mente, el ego, y permitir que sea llevado a la luz.

Amigo: ¿Qué puedes decir con respecto al engaño al contrario del control o la manipulación? Probablemente la persona con quien yo más me enojé durante toda mi vida era una persona engañosa. Él mentía cuando le convenía, y creo que hirió a muchas personas de esa forma. Cuando yo lidiaba con él yo no estaba sólo imaginando esas falsedades, ¿o sí?

David: La misma línea de razonamiento puede aplicarse al engaño. La razón por la cual el engaño de cualquier tipo parece provocar ira es porque el engaño es un recordatorio del engaño en la mente propia. Creer en el ego es engaño. Aquel que se percibe a sí mismo como si existiera en el mundo ha fabricado un “yo”, y esto es engañoso. Creer que uno puede separarse de Dios es el más básico y único engaño. Pero eso es demasiado aterrorizante para tenerlo en la consciencia, así que es negado de la consciencia y el engaño es proyectado a un mundo y a personas.

La ira no puede ocurrir verdaderamente por una relación con “alguien que engaña”, mas proviene de proyectar la culpa inherente al creer que uno se ha separado de Dios. Tú puedes ver que cualquier disgusto de cualquier grado o variedad puede ser trazado de vuelta a ese único error. ¡Y únicamente la única Corrección, la Expiación, traerá paz eterna y felicidad, y un final a la ira por siempre!

Amigo: ¿Y qué tal un consejo práctico? Yo quiero algo con lo cual me pueda ir ahorita mismo, algo que pueda llevar conmigo a medida que avanzo desde aquí. ¿Cómo puedo avanzar para sintonizarme con el Espíritu y permitir a la mente que se despierte a su verdadera realidad?

David: Todos pueden verse a sí mismos en esta salón y decir: “Oye, yo he aprendido algunas destrezas y habilidades”. Cada uno de nosotros tiene la capacidad de aprender y aparentemente ha desarrollado habilidades a través de las experiencias de la vida, la educación, o entrenamiento. Jesús encuentra la mente en donde sea que cree estar. Estas destrezas y habilidades serán usadas en el Plan de Expiación. El Espíritu Santo puede usar lo que sea que la mente engañada ha aprendido para Su propósito.

Examinemos esto de cerca. Cuando consideramos aprender en el contexto de este mundo, nosotros pensamos en aprender destrezas mentales y motoras, destrezas para leer, para escribir, etc. La clave en la cual uno debe estar claro es el propósito para las cuales esas destrezas y habilidades sirven. El ego desea usar estas habilidades para reforzar la separación, y mantener la identidad del cuerpo. El ego desea mantenerse a sí mismo. Uno necesita estar muy claro en el propósito del Espíritu Santo para estas habilidades. La pregunta práctica es: “¿Estoy dispuesto a que me sea mostrado el uso del Espíritu Santo para el cuerpo, de las habilidades mentales, y destrezas físicas?”.

Todas las destrezas y habilidades que son usadas para adornar el pequeño concepto del yo, en la búsqueda de fama o conveniencia del cuerpo son usadas para metas del cuerpo, por ejemplo, más, mejor y más veloz. El ego le aconseja a uno a usar las destrezas y habilidades para convertirse en una mejor persona. En vez de eso, usa esas destrezas y habilidades para soltar la identificación con el cuerpo, y para extender amor a tus hermanos. Úsalas para compartir ideas del Espíritu Santo. Usa tus destrezas y habilidades para cambiar tu percepción de ti mismo y recordar que eres una mente y no un cuerpo.

Lo más práctico que uno puede preguntar acerca de cualquier cosa es: “¿Para qué es?”. Por ejemplo, a mí me gustaba la idea de la libertad. Yo quería ser libre. Pero descubrí que mi definición de libertad se encontraba muy lejos de ser acertada. Yo la había definido como ser capaz de hacer lo que quisiera, cuando y donde quisiera. El Curso enseña que la verdadera libertad no tiene nada que ver con el cuerpo y todo que ver con la mente. Tiene todo que ver con escuchar al Espíritu Santo y seguir la guía del Espíritu Santo.

De nuevo, todo se reduce al propósito. Podemos llamar al propósito el “nivel de la mente” o “causa”. Propósito es contenido. Forma, el nivel del cuerpo, es esencialmente irrelevante. El ego intenta elevar la forma a algo importante, por ejemplo, cómo se ve el cuerpo, cuán viejo o joven es el cuerpo, etc. Estas imágenes son meras capas, conceptos que cubren la consciencia del Espíritu, y su importancia naturalmente disminuye a medida que uno comienza a seguir el propósito del Espíritu Santo. Se hacen menos y menos obvias. Uno deja de juzgar cómo las personas lucen o qué tipo de carro conducen. ¿Cómo se acumula la forma cuando se trata de sintonizar con el Espíritu? ¡No sucede! Cuando uno realmente se alinea al propósito o intención, todos los detalles específicos dejan la consciencia y se desvanecen de nuestra atención.

Amigo: Estoy feliz que estés trayendo este tema porque yo siento que seguir al Espíritu no luce de ninguna forma en particular. Tratar de modelar mi vida como la vida de alguien más, o tratar de escoger comportamientos apropiados no es el caso, porque eso sería poner énfasis en la forma. Es el propósito lo que es importante, y la forma sencillamente lo sigue. Se trata acerca de la transformación que ocurre en la mente. Luego, si la forma cambia, cambia dado al cambio que ocurrió primero en la mente, no porque yo haya abordado la forma y haya tratado de cambiar el comportamiento, o cómo lucen las cosas.

David: Sí. De hecho, lo único que podemos escoger es cambiar la manera que pensamos. Tratar de cambiar el comportamiento no resolverá nada. La única manera que podemos solucionar la percepción errónea de una vez por todas es ver tranquila y directamente a todos los pensamientos falsos, ver su irrealidad, y ver más allá hasta ver nuestros pensamientos reales.

Si uno escoge pensar con el Espíritu Santo, uno percibe todo ya sea como amor o como un llamado de amor. Entonces, por ejemplo, si tu hijo está gritando o tu pareja comienza a gritarte, la situación es simplemente percibida como un llamado de amor. Es como si tu hermano estuviese diciendo: “Por favor enséñame que esto no es quien yo realmente soy. Te estoy pidiendo que me recuerdes quién realmente soy”. El Espíritu Santo lo ve de esta manera. Pero a través de la lente del ego, la situación es percibida como un ataque. ¿Puedes notar que cuando percibes ataque, una reacción defensiva es inevitable? Así que en realidad la llave es ver que el ataque es imposible. No hace ningún bien pensar: “Cielos, estoy siendo atacado” y luego tratar de controlar el comportamiento para parecer ser indefenso. Tratar de corregir el error en el nivel de la forma nunca funciona.

Amigo: Creo que estoy confundido, porque para mí no parece amoroso decir que debemos dejar el mundo detrás, ignorarlo, y descuidarlo para convertirse en Espíritu. Así que creo que estoy confundido y pensaba que tal vez me puedas ayudar a entender mejor.

David: El mundo y el cuerpo no tienen ninguna realidad. La realidad es Espíritu. ¿Puede uno estar abierto a ver que mientras atribuimos un valor negativo al cuerpo o al mundo, uno está haciendo que la proyección parezca real, más que neutral o nada?

La otra cara de la moneda de este error, que es la misma trampa, es valorar el cuerpo/mundo, glorificarlo por lo que parece ofrecer, o elevar su importancia en cualquier manera. La gratificación de los sentidos o la fama, etc., no traen paz duradera y felicidad, porque refuerzan la identidad con el cuerpo, y uno no es un cuerpo. Tratar de resolver un sentimiento interno de carencia a través de la gratificación con la comida o cualquier placer del mundo, es hacer que el error parezca real al pensar que el cuerpo es valioso o deseable. Es ciertamente estimado como más que neutral o nada. Negar el cuerpo o complacerlo no es la verdad que te hará libre.

Los milagros son cambios de percepción que dan testimonio a la mente que es mucho más que un cuerpo. Así como he compartido, este es un Curso en cambiar de pensamiento con respecto al mundo, y no un Curso en tratar de cambiar la forma y esperar que la mente siga detrás. Este es un Curso en aprender que existe un propósito mayor para el cuerpo y el mundo: el propósito del Espíritu Santo es el perdón. De nuevo, el cuerpo mismo no es bueno ni malo. El Espíritu Santo utiliza el cuerpo únicamente para comunicación, para hablar por Dios a través de éste. Aprender el verdadero perdón es soltar los usos del cuerpo del ego, que pueden ser resumidos como orgullo, placer, y ataque. Permitir que el cuerpo de uno sea usado por el Espíritu Santo como un instrumento de sanidad es permitir que la percepción distorsionada sea corregida.

Amigo: Quisiera que tocaras el concepto de que lo que tengo enfrente “es únicamente una proyección de mi propia mente”. ¿Así que no hay un verdadero allá afuera? Si aún percibo una cualidad negativa en otro, significa que todavía cobijo esa idea en mi propia mente, y aún no la he abandonado, de modo que la sigo viendo.

David: Sí. Todo pensamiento es ya sea proyectado o extendido. Los pensamientos de ataque son proyectados. Los pensamientos reales son extendidos. El mundo percibido es únicamente una representación de pensamientos. Los pensamientos de ataque son removidos de la consciencia y son vistos en el mundo como si fueran externos o independientes de su hacedor – la mente propia.

Amigo: No sé; hay algo más. Quiero ver más profundamente esto. Creo que hay un aspecto que no entiendo, de lo contrario no lo traería al tema. Así que a donde quieras ir con esto será estupendo.

David: Todos, muy adentro, quieren ser libres de pensamientos de ataque, libre del juicio. De hecho, esa es la única libertad. El proceso de abandonar el juicio parecerá difícil. Realmente no se trata de cuando el valor del no-juzgar sea asimilado por la mente. Para el ego, abandonar el juicio es percibido como personalmente ofensivo. Dejar el juicio es usualmente interpretado por el ego así: “Oye, yo soy una persona competente, madura. He aprendido muchos juicios útiles acerca del mundo. No puedo estar completamente equivocado con respecto a ello”. A uno le es dicho en los primeros ejercicios del Libro de Ejercicios que la mente de uno está llena de pensamientos carentes de significado. La llave es tener fe en el Espíritu Santo en la labor de deshacer el ego, y no percibir las lecciones como humillantes, lo cual sería la interpretación del ego. Comienza con un sentido de verdad humildad y di: “Muy bien, quiero comenzar con un reconocimiento. Quiero comenzar con el reconocimiento que la mente está repleta de muchos pensamientos que no provienen de mi Padre Celestial”. Se hace aparente que lo único necesario es una revisión completa de la mente, un cambio completo de mentalidad acerca de uno mismo y el mundo.

Las primeras lecciones ayudan a soltar la mente de la manera como uno piensa y percibe actualmente. Las lecciones que siguen en el Curso son afirmaciones maravillosas de la verdad. Estos son reflejos de pensamientos reales. Estos son los pensamientos que uno piensa con Dios. Pero estos pensamientos reales están enterrados en la mente debajo de todos los juicios y pensamientos de ataque, los cuales necesitan ser traídos a la atención, y luego soltados.

Amigo: La clave que estoy escuchando es la necesidad de estar consciente de los pensamientos de ataque, de observar la mente, y estar dispuesto a entregarlos al Espíritu Santo. Así es como nos libramos de ellos. ¿Pero cómo me convierto consciente de los pensamientos de ataque?

David: Sólo relájate y deja que se presenten a tu consciencia. El ego parece adoptar una miríada de formas en la superficie. Como un pensamiento fragmentador, el ego parece fragmentarse una y otra vez. Pero tiene una característica en común con la cual siempre puede identificarse. La premisa singular y defectuosa detrás del sistema de creencia del ego, sin importar la forma que tome, es la creencia que hay una causa real más allá de Dios y que las ideas pueden abandonar su fuente. Esta es la creencia de que existen causas en el mundo, separadas de la mente, y que uno se encuentra a merced de ellas. Si uno logra entender la imposibilidad de esa premisa, entonces el ego se queda sin trabajo.

El ego es identificable, sin importar sus muchas y diferentes formas. Al observar consistentemente a la mente con el Espíritu Santo y notar los pensamientos, el pensamiento del ego se ve como irreal en vez de atemorizante. Una vez uno puede tranquilamente discernir los pensamientos del ego, verlos por lo que son, inmediatamente son liberados. Tan pronto como uno puede ver lo falso como falso, una creencia como simplemente una creencia, entonces no nos encontramos más a su merced. En un estado “avanzado” de entrenamiento mental, uno puede prevenir que los pensamientos del ego entren a la mente en absoluto.

La llave para el discernimiento, el interruptor principal, es el simple reconocimiento que solamente la mente es causante, y que la mente no puede crear más allá de sí misma. Toda creación falsa, el cosmos del tiempo/espacio, es un efecto irreal de una causa irreal. La base del ego es el reverso aparente de causa y efecto. La característica de esta inversión demente es la creencia que hay alguna causa que proviene del cosmos tiempo/espacio, en la pantalla del mundo. En términos simples, es la creencia de que algo del mundo puede dar o quitar la paz en la mente.

El ego te dice que necesitas, como cuerpo, encontrar un entorno pacífico en dónde vivir. El ego está diciendo que si tú, un cuerpo, tienes buen seguro médico tendrás paz mental. El ego está diciendo que si tú, un cuerpo, encuentra a la pareja adecuada, entonces tendrás felicidad. El ego básicamente dice que si tú, un cuerpo, simplemente encuentras las piezas correctas del rompecabezas, si logras que el guión se realice exactamente como quisieras, estarás feliz y en paz. ¡Qué estafa! Por cuánto tiempo más uno jugará ese juego antes de descubrir que no hay queso al final de ese túnel. Buscar a la pareja correcta, el trabajo adecuado, el lugar correcto para vivir, el clima adecuado, es una búsqueda inútil. Ese tipo de búsqueda intenta ofrecer paz mental y felicidad al cambiar la forma en vez de aceptar el propósito del Espíritu Santo. Uno nunca puede encontrar felicidad y paz verdadera en el mundo. Acepta esto, pero no te detengas ahí. El Espíritu Santo te conducirá a sueños felices, y a despertarte del sueño completamente.

Ya sea que uno parezca obtener lo que uno piensa es deseable en forma, o se sienta privado de algo en la forma, el Espíritu Santo gentilmente recuerda: Tú eres Mente, completamente Mente, y puramente Mente. Lo que crees que hiciste, separarte de Dios, ha sido deshecho. Tú tienes todo porque eres todo. Aceptar este hecho es pulsar el interruptor principal.

Amigo: Sabía que tenía que estar aquí hoy, pero no sabía por qué. Esta discusión ha sido muy significativa para mí. Coloca todo bajo una luz diferente. La ira me estaba destruyendo y a todos quienes estaban a mi alrededor. Estoy muy agradecido por tener otra manera de verlo. ¡Gracias a Dios que hay otra manera! Escucharte hablar, David, disipa muchos miedos. Ahora puedo darle la bienvenida al Espíritu Santo para trabajar conmigo. Gracias.

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