‘Maestro
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La Frustración de Fingir ser Humano Estimado David, Tengo una pregunta que quisiera saber si fueras tan amable de responder. Hace algún tiempo yo escuché una voz que me parecía decir ciertas cosas, y desde ese entonces mi vida no ha sido la misma. El primer mensaje fue: “Si te mantienes ocupada fingiendo ser alguien que no eres, nunca sabrás quién eres en verdad”. Yo le continué preguntando qué era real, viendo a mi alrededor y diciendo: “¿Es esto real?”. Y la voz interior me decía que no, que era sólo una ilusión, aquí ahora, yéndose mañana, ahora lo ves y ahora no. Un día estaba sentada en mi cama, cuando descubrí una presencia de paz, como si una luz se encontrara alrededor mío y mis preguntas fueran respondidas. Luego de habérseme dicho acerca de muchas cosas que no eran reales, yo pregunté: “¿Entonces, qué es Real?”. El cuarto comenzó aparentemente a llenarse de luz que provenía de mí. Ese momento estuvo lleno de un sentido de ser absoluto, y dijo: “Yo soy Él y no hay otro”. En un lugar dentro de mí, eso resonó. Yo le llamé a esa entidad Espíritu. Por meses pareció ser lo único real para mí, y no podía evitar decirle a todos: “Somos Uno, no Hay otro”, así como resonaba en mí, aunque no podía explicarlo más allá de eso. Este evento me llevó a una búsqueda espiritual a través de religiones para encontrar la certeza que había experimentado. El “espíritu” continuó hablándome, pero no fue hasta que comencé a estudiar el Curso que yo comencé a recibir el mismo mensaje. Desde ese entonces no he tenido ningún interés en algo más excepto buscar a esta “verdad”. Sin embargo, es difícil para mí salir de este círculo vicioso de pensar que debo ocuparme de esto o aquello, temiéndole, y sintiéndome culpable. Podía hacer un esfuerzo para criar a mi familia y mantener la casa limpia, pero se me hace difícil querer hacer nada. En mi negocio, cuando tengo un arreglo para crear algo para un cliente, lo dejo para última hora. Pero una vez comienzo, simplemente lo hago, como si no fuera yo quien lo hace. Siempre estoy sorprendida que resulta ser más maravilloso que lo que el cliente había soñado. Pareciera que no tengo ningún juicio al respecto. Lo único que sé es que está terminado y que no debo hacer más. Pensé hacerle un vestido a mi nieta, pero ahora no tengo deseo de hacerlo. Pareciera no tener propósito. Cuando me siento así, pareciera que me paralizo en todo, incluso en estudiar el Curso. Pero no puedo dejar de pensar en las cosas que están pendientes. Le pido al Espíritu Santo que me dé una función, pero se me hace difícil estar en paz. Los “debería” han hecho eco en mi cabeza toda la vida. Todo en verdad pareciera ser vanidad, que no sirve ningún propósito. Todo lo que hago parece servir a esta ilusión que deseo escapar. ¡Ayuda! ¿Qué debo perdonar para encontrar alivio? ¿Cómo regreso a la paz?
Amada, Gracias por verter tus pensamientos y por tu disposición para perdonar y Despertar. ¡Es maravilloso! Has escuchado la Voz por Dios recordándote de la naturaleza ilusoria del mundo. Con Un Curso de Milagros tienes una herramienta para entrenar tu mente para escuchar únicamente la Voz del Espíritu Santo y soltar por siempre la voz de duda del ego para siempre. Usando y practicando las lecciones del Curso es como estarás perdonando la creencia en la separación, la creencia en el tiempo-espacio, la creencia en una secuencia lineal de eventos separados. Experimentarás muchos milagros que colapsarán el tiempo y que conducirán tu mente a la paz. Asimilarás y experimentarás el Propósito del Espíritu Santo, el cual reemplazará el “propósito” del ego de muerte, culpa, miedo, y separación. Al principio tendrás un atisbo del nuevo Propósito del perdón, de ver la naturaleza ilusoria del cosmos, pero es hasta que el propósito del ego es completamente desaprendido que parecerá que andas a la deriva. Parecerá durante ese período de ir a la deriva que el mundo no sirve ningún propósito. Verás que los caminos del mundo no conducen a ningún lado. Conforme la mente se acerca a este punto todo parecerá carecer de sentido, sin embargo más allá de ese punto de puro sinsentido se encuentra la Luz del Espíritu Santo. A medida que te unes a esta Luz, la Luz brillará a través tuyo e irradiará a todo y todos. El Espíritu Santo brilla a través de ti, brillando fuera todo fragmento de obscuridad, y esta experiencia es de una Simplicidad sin esfuerzo. No hay lucha ni conflicto siendo brillado a través de uno. Es como si fueses transparente, pues no hay metas personales o agendas que imponer. El Espíritu Santo Guía con certeza. En cualquier aparente situación el juicio del Espíritu Santo dirige. Esto es juicio a través de ti en vez de por ti, y bajo el juicio del Espíritu Santo nunca hay pérdida para nadie. En el Propósito del Espíritu Santo nunca hay órdenes ni demandas, solo sugerencias, instrucciones y recordatorios. Parecerá que resistes el Llamado del Espíritu Santo, sin embargo el retraso es siempre temporal, y la Expiación o Corrección es inevitable. Es por esto que éste es un curso requerido. El perdón es inevitable, y aunque parezcan haber muchas formas y caminos para llegar al perdón, en contenido todos son iguales. El perdón únicamente ve lo falso como falso, y silenciosamente descansa en paz. La voz de “debería” es del ego. Estas expectativas teñidas de culpa surgen de un sentido falso del yo, un concepto del yo que Dios no creó. Este concepto fue imaginario, pues buscó reemplazar al Ser Divino creado en Perfección eterna. Toda frustración surge en la consciencia cuando finge ser humana, y todos los roles humanos son edificaciones que perpetúan esta identidad simulada. En el Presente, libre de distorsiones del pasado, eres libre en el Espíritu tal como Dios te ha creado. El perdón te ofrece un concepto expansivo del yo en donde todos y todo es incluido, una Perspectiva que te lleva de Despertar del sueño y recordar a Cristo y Dios. Descubrirás que Cristo es una Realidad, y no un concepto. Conceptos del yo imaginarios necesitan ser defendidos únicamente porque son tambaleantes, inestables, e irreales. El Espíritu siempre se encuentra indefenso, pues en verdad nada real puede ser amenazado y nada irreal existe. En esto radica la Paz de Dios. El perdón es dar nada a cambio de aceptar Todo. La mente es unificada, y la paz y completitud van de la mano. Has preguntado: “¿Qué debo perdonar para encontrar alivio? ¿Cómo regreso a la paz?”. Perdonar la creencia en tiempo-espacio es decirle a Dios: “¡Muéstrame la eternidad!”. Perdonar la creencia en separación es decirle a Dios: “Muéstrame la unión de la eternidad”. El Espíritu Santo te convencerá que el tiempo es irreal y que la eternidad es real si se lo permites a Él. Nada te es pedido a ti en verdad, pues Tú eres ya y por siempre perfecto, entero, y completo como Dios te ha creado a Ti. El perdón abre el camino para recordar esta Verdad. Amor y Bendiciones, |
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