‘Maestro
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Definiendo la Percepción David: Este es un curso en cambiar de percepción. Así que hablemos de él. Cuando piensas en la percepción, ¿qué viene a la mente? Amigo 1: En el Curso es percibido como un punto de vista individual que viene del ego, filtrado a través del cuerpo emocional y generalmente desinformado por el cuerpo de actitudes, y considerablemente borroso al cuerpo de intenciones.[Risas entre dientes] David: Así que estás diciendo, muy distorsionada. [Risas] La percepción implica “buscar un significado”. La segunda lección del Curso es: “Le he dado a todo lo que veo todo el significado que tiene para mí”. Y, como decías, parece ser individual en el sentido que dos o tres personas pueden ver el mismo accidente y cada uno lo describirá de forma diferente. El Curso está diciendo que cada vez que te sientes disgustado de cualquier forma – puede ser miedo, furia, depresión, aburrimiento o cualquier otra cosa – estás haciendo una decisión en el momento, y estás escogiendo esa emoción basada en tu interpretación, o percepción, de lo que está sucediendo. Hace perfecto sentido que la gente pueda tener diferentes reacciones, porque cada uno tiene un filtro diferente o perspectiva personal. La percepción es definitivamente una decisión. Cuando comienzas a aplicar esto a tu vida, ya sea a tu frustración en el trabajo, tus suegros, o inundaciones, puedes ver cuán al revés se encuentra tu percepción. No podemos ver nada como verdaderamente es. Amigo 2: Así que yo no reacciono a ningún hecho en cualquier situación, sino a mi interpretación de ella. Amigo 1: Otra razón por qué no importa. David: [Risas] Ese puede ser nuestro lema. Puedo desde ya escuchar a la gente decir: “Pero, espera un momento, las cosas sí importan”. Pero no importan, en verdad, porque están basadas en la culpa. Por ejemplo, puedes ir al interior de una ciudad y sentirte culpable por la falta de vivienda de la gente que ves, y pensar: “Esta gente está en muy peores condiciones que yo. Me siento tan mal que voy a darles todo el dinero que tengo en mis bolsillos (para ayudar a sentirme mejor)”. Y el Curso está diciendo que el hecho de dar dinero no aliviará tu culpa; solamente estando claro en tu propia percepción te librará de toda culpa. Y cuando tu percepción es sanada, cuando estás en tu mente recta por así decirlo, cualquier acción, por ejemplo ofrecer ayuda, es hecho con pureza porque estás consciente de tu verdadera intención. Así que, ¿de dónde viene la percepción? ¡Del pensamiento! La Lección 5 nos enseña: “Nunca estoy disgustado por la razón que creo”. Es una muy buena lección porque muchas veces nuestra primera reacción cuando las cosas pasan es: “Yo sé por qué estoy disgustado. Estoy disgustado porque…”. Amigo 2: La misma razón por la cual cualquiera se disgustaría. David: Sí. “Porque ellos me hicieron esto. ¿No actuarías de la misma forma si alguien te hiciera lo mismo?”. Y la Lección 6 enuncia: “Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí”. Es como ver un espejismo. Tienes calor y sed en el desierto, y ves un oasis a la distancia. Pero cuando llegas, no está ahí. Y la Lección 7 dice: “Sólo veo el pasado”. Estoy constantemente viendo el pasado y disgustándome porque el pasado es en donde parece surgir la culpa. El pasado es el territorio del ego, y el presente es donde vive el Espíritu Santo. La mente sólo quiere seguir llamando al pasado y creer que es real. Amigo 2: Reciclándolo. David: Sí, o en las relaciones; He hablado con consejeros para adicciones que ven los patrones que emergen de sus clientes. Un cliente dirá: “Me he casado cinco veces y las mismas cosas siguen pasándome una y otra vez. Intento casarme con alguien más, pero las mismas cosas siguen pasando. Me he casado con cinco alcohólicos”. O con los trabajos; obtienes un trabajo y piensas: “Detesto este trabajo; ¡Voy a dejar este trabajo!”. Y en el próximo trabajo: “¡Detesto este trabajo!”. El pasado sólo sigue repitiéndose. Lo que el Curso dice es que en cualquier momento que piensas en el pasado o en el futuro, tu mente está en blanco, porque está atascado en pensamientos pasados y proyectándolos afuera. Eso es lo que el mundo es; el mundo es literalmente los pensamientos pasados en nuestras mentes que se proyectan afuera, en el mundo de la forma. Así que no debería sorprendernos cuando nos disgustemos por lo que vemos con nuestros ojos, pues estamos viendo una pantalla que es sólo el pasado, donde nuestros resentimientos toman forma. Tenemos pensamientos de enojo en la mente y luego los vemos en el espectáculo de las imágenes. Hay únicamente dos sistemas de pensamiento; está el sistema de pensamiento del ego basado en el temor, y está el pensamiento del Espíritu Santo. Así que se reduce al discernimiento entre los dos. Necesito ser capaz de distinguir la diferencia entre los dos. Luego necesito comenzar a retirar mi inversión en el pensamiento del ego. Si creo que el ego me está ofreciendo algo bueno, útil, o provechoso, querré mantenerlo; Voy a aferrarme a él. El Curso te invita a que te preguntes: “¿Cómo estoy aprovechándome de esto, Jesús, y cómo estoy invertido en ello, sin saberlo?”. Amigo 2: Algo así como: “¿Qué es valioso para mí?”. No voy a soltar algo que siento que vale la pena y que me ofrece algo a cambio. Pero, en la manera que cuestiono y realmente cambio de parecer, veré la prueba del nuevo sistema de pensamiento en la pantalla. Entonces tendré experiencias que atestigüen a mi nueva manera de pensar. David: La pregunta entonces es: “¿Qué es lo que quiero?”, que se puede reducir aún más a: “¿Qué es lo que realmente quiero?”. Y al principio, cuando comienzas a trabajar en esto, es como: “¡Puaf! Debo realmente querer la culpa y el miedo porque parezco seguir percibiendo eventos que parecen confirmarlos”. Y el Curso está diciendo que necesitas en verdad seguir preguntándote lo mismo, yendo aún más profundo. Cuando estaba creciendo, antes del Curso, las dos cosas que quería en mi vida eran libertad e intimidad. Yo pensé: “Ooh, ese sentimiento de conexión e intimidad, yo quiero eso, ¡quiero tanto tener eso!”. Y libertad: “¡Me gusta volar y remontarme! Quiero sentir como si no hubiese nada sobre mí que me pudiera limitar”. No quiere decir que mis metas estuvieran equivocadas. En el Curso la libertad e intimidad son metas bonitas, pero estaba equivocado en los lugares que las estaba buscando. Amigo 1: ¿No pensaste que esas dos en particular, libertad e intimidad, estaban yuxtapuestos? David: La manera que lo estaba percibiendo era así: cuando intentaba dirigirme hacia la intimidad, mi libertad parecía limitarse. La intimidad me parecía como una bola con cadena. Amigo 1: Metas mutuamente excluyentes. David: Estoy descubriendo a través del Curso que no son mutuamente excluyentes. De hecho, se encuentran en el mismo lugar; son idénticas. Mi definición de libertad era: “Yo quiero ser capaz de ir a donde yo quiera ir, hacer lo que quiera hacer, hacerlo de la forma que quiera hacerlo, y hacerlo cuando quiera hacerlo”. Un verdadero sentido de no tener límites. Amigo 2: Ahora, ¿eso quiere decir que querías encontrar a alguien que quisiera hacer exactamente lo que tú quisieras cuando quisieras? [Risas] ¡Eso suena a fantasía! David: La parte de intimidad estaba diciendo: “Quiero esa sensación de conexión. Quiero ese sentimiento de estar tan cerca a alguien que fuera como si supiéramos los pensamientos del otro. Quiero ese tipo de cercanía donde no hay sentido de separación”. Y mis ideas de intimidad tenían muchas ideas románticas atadas a ellas también. Quería compañerismo, tener a alguien junto a mí. “No es tan fácil,” me decía a mí mismo, “tener intimidad si ella vive en California y yo vivo en Nueva York”. Mi idea de intimidad era que los cuerpos debían estar juntos, preferiblemente bajo el mismo el techo, tan cerca como fuera posible y por el mayor tiempo posible. Esa era mi definición de intimidad. Ahora, entre más profundo he ido con esto, yendo a través de varias relaciones, trabajando con el Curso y experimentando transformaciones, he encontrado que ambas definiciones que tenía estaban fuertemente relacionadas con el cuerpo. En mi definición de libertad, cuando decía ir a cualquier parte, hacer cualquier cosa, tenía que ver con la movilidad del cuerpo. No era tanto acerca de la libertad en la mente. Y la intimidad la definía en términos de: “Pon a los cuerpos juntos y tendrás suerte si puedes estar de acuerdo en ciertas cosas”. Lo que encontré es que la relación y la verdadera intimidad vienen de seguir al Espíritu Santo, y eso es también lo que la verdadera libertad es. Eso iba en contra de lo que pensaba. Había esperado convertirme en una persona plena a través de la persecución de metas centradas en el cuerpo, pero encontré que realmente debía cuestionarlas. Ahora, siendo usado por el Espíritu Santo mientras viajo alrededor del país y me adentro en los temas a discutir con la gente, experimento un verdadero sentido de intimidad con la gente, una conexión real, que era lo que siempre estaba buscando. Pero ciertamente no en la forma que había imaginado. |
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