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Los Cinco Niveles de la Mente Introducción ¿Cómo se puede obtener paz mental y experimentarla de manera consistente? Nunca puede encontrarse al cambiar circunstancias en el mundo. Puede encontrarse únicamente al adentrarse en la mente, donde la verdad es encontrada. Comencemos con la introducción a Un Curso de Milagros. “Nada real puede ser amenazado; nada irreal existe. En esto radica la paz de Dios”. Esto está diciendo que cualquier cosa que no sea pacífica es una ilusión. El proceso de perdón es reconocer que las ilusiones no son reales. La metáfora del sueño es útil. En un sueño crees que las imágenes que ves son reales, pero al despertar te percatas que son falsas. Freud dijo: “Los sueños son deseos concedidos”, y eso es lo que son. El deseo que hizo este mundo fue el deseo de estar separado de Dios. En el Cielo todo es lo mismo, de modo que no hay necesidad de aprender, de perdonar. Pero todos quienes parecen venir a este mundo se encuentra en necesidad de perdonar. Lo que necesita ser perdonado es la percepción de un mundo de imágenes. Nada de lo que vemos con los ojos o escuchamos con los oídos es de valor. El cuerpo ni siquiera es necesario para percibir. La mente percibe. Tanto el cuerpo como el que percibe es sólo una creencia. Si te identificas con el cuerpo, puedes temer perder la vista. Pero el cuerpo es sólo un medio de comunicación que el Espíritu Santo usa por un tiempo. Luego lo dejas a un lado. El ego hizo el cuerpo y el cosmos para mantener a la mente dormida, soñando y culpable. Jesús dijo: “Mi Reino no es de este mundo. Te estoy llamando fuera del mundo. Te estoy llamando a que despiertes de este sueño de separación”. Este mundo no es natural. La libertad es natural. Pero un sentimiento de limitación, o temor, no es natural. La manera de despertar se llama perdón. Pero no es el perdón de este mundo, en donde alguien es visto como haciendo algo dañino y luego perdonado. El mundo de la percepción ha venido del ego. Es un truco, un engaño. Parece muy convincente y real. Tan convincente que seis billones de personas parecen pensar que es real también. Este es un mundo de diferencias. No hay dos personas que vean el mundo de la misma manera. Cada uno tiene su propia perspectiva. La salida es darse cuenta que el ego lo inventó todo. Mientras creas en el ego experimentarás conflicto. Debes perdonar todo lo que se encuentra en el mundo para ser feliz. La palabra “persona” viene del griego persona (escrito igual que en castellano), que significa máscara. ¿Puedes ser una máscara feliz? Debes dejar a un lado la máscara y ser muy transparente con todo lo que piensas y sientes para ser verdaderamente feliz. Déjame ilustrarlo con esta historia. El ego tiene dos defensas principales: negación y represión. Si crees que puedes separarte de tu Creador, entonces puedes creer en emociones como la culpa. Estamos hablando de la culpa ontológica que surge de la idea que uno puede abandonar la Mente de Dios. La respuesta del ego a la culpa es expulsarla fuera de la mente, fingir que no se encuentra. Eso es lo que es la negación y la represión: un mecanismo para la mente durmiente para fingir que la culpa no se encuentra ahí. En el instante de la separación, el Espíritu Santo fue dado como la respuesta al problema. Todos los problemas ya han sido resueltos porque ya se les ha dado una respuesta. Pero dada la negación y represión, la mente durmiente ha expulsado a la idea de la separación fuera de la consciencia. Ha expulsado al Espíritu Santo fuera de la consciencia. El Espíritu Santo y Dios han sido reducidos a meros conceptos. La razón por la cual esta carencia de consciencia continúa es por la proyección. El ego le dice a la mente durmiente que expulse cualquier cosa que no le gusta a través de la proyección. La proyección es una manera de ver algo afuera a lo que aún te aferras. De modo que el mundo se hace como una cubierta para evitar que veas que tu mente cree en la separación. Es por esta razón que las relaciones se vuelven tan intensas. En tu primera cita no hablas de tus momentos más obscuros, de lo contrario no te darían una segunda cita. Cada uno presenta una máscara porque hay temor de dejarla caer. A medida que la relación progresa, las máscaras gradualmente se bajan. El ego es la máscara, y tiene terror que sea removida. Así que el ego trae muchísimas memorias del pasado: “Recuerdas cuando eras abierto y cuando dabas tu confianza; ¡fue usado en contra tuya!”. El ego no quiere que sepas que si dejas caer la máscara completamente experimentarías únicamente amor. Así que cuando entras a una relación, hay mucha negación y represión; mantienes las memorias obscuras enterradas. Pero, puesto que es difícil guardar estas cosas en tu interior, estas mismas son proyectadas sobre tu pareja. Cuando te irritas con tu pareja, es porque hay algo en ti que no has expuesto para ser sanado. Por ejemplo, si tienes una pareja a quien consideras controladora, es porque aún crees en tu mente inconsciente que el control es posible. Esto es proyectado sobre tu pareja como si quisiera controlarte. Este es el truco del mundo: que las otras personas parecen hacerte lo que no has permitido que se eleve a la consciencia. Dejar que el Espíritu Santo use tus relaciones es una manera rápida de sanar. Des-hace la negación y la represión. Una vez comienzas a entender cómo funciona tu mente, el misterio desaparece. Te percatas que te haces esto a ti mismo, y que puedes dejar de hacerlo. Así que para nuestra discusión he dibujado un mapa de la mentalidad del ego que me fue revelada por Jesús. Esta es una herramienta práctica para que la utilices. ![]() Esta ilustración preliminar muestra la cadena de la causa, originando en el deseo y resultando en percepción. Estas son las capas de la mentalidad del ego, y la capa más externa es causada por el resto, la cual es la percepción. El mundo es percibido aparentemente a través de tus cinco sentidos, pero es en verdad percibido a través de la consciencia. La percepción incluye todas las imágenes que ves así como las imaginarias, todas son lo mismo. El mundo de la percepción fue hecho por el ego para cegarte de la verdad. El Espíritu Santo te muestra lo que has olvidado: que estás durmiendo y soñando. El Espíritu Santo te despierta muy gradual y suavemente para no asustarte. Es por esta razón que el Espíritu Santo hace uso de los símbolos de la percepción para llegar a tu mente, para alcanzar a la consciencia. La consciencia es la esfera del ego que cree en imágenes. Este círculo de la consciencia es una mera partícula ante la experiencia de la vasta eternidad del Espíritu.
![]() Puntos Clave en los Niveles de la Mente La mente se encuentra más allá de los niveles. La mente es. La mente se extiende hacia sí misma. T-18.VI.8 No sale. La condición natural de la mente es una de abstracción total. E-161.2 La abstracción ahora es anormal. La mentalidad del ego no ve todo como uno. Ve en cambio únicamente fragmentos del todo. Dios mora en tu interior, y tu plenitud reside en Él. Ningún ídolo puede ocupar Su lugar. No recurras a ídolos. No busques fuera de ti mismo. T-29.VII.6 Deseo – El deseo se encuentra en el centro, tu altar, la oración de tu corazón que siempre será contestada. El mundo fue creado en un instante por tu deseo de tener algo más que el amor, tu deseo de separarte. Tú has sido creado como amor divino y puro por Dios. Pero tuviste una idea alocada: “¿Podría haber más que todo?”. Este deseo de tener más que todo es el punto en el diagrama. Cuando la oración o el deseo se dividen, la pureza se pierde. Desde la oración dividida todo lo demás brota. La creencia se convierte en ego, y el pensamiento se convierte en ataque, y la emoción se convierte en temor, y la percepción se convierte en el cosmos entero. Todo surge del deseo de tener más que todo. Para ir hacia tu interior para sanar, en donde tu oración es pura, debes comenzar con la percepción y retroceder a través de las capas hasta llegar al centro. Es un viaje hacia el interior de tu consciencia para descubrir la verdad. Todos tienen todas las respuestas en su interior. Este es el propósito del Espíritu Santo, de traerte de vuelta hacia adentro paso a paso. El Espíritu Santo es la voz que te trae de vuelta a Dios. Creencia – En el instante de la pequeña idea loca de la separación una primera creencia apareció: el ego, la creencia que tú podrías ser algo distinto de lo que realmente eres. Lo que crees ser es ahora la pregunta. Pensamiento – Tus pensamientos surgen del ego, y brotan de tu creencia en él. Siempre son parciales, tratando temas como las relaciones, juicio, y dinero. Estos pensamientos nunca te harán feliz. Siempre querrás más y te quedarás persiguiendo sueños. Emoción – Tus pensamientos producen tus sentimientos: temor, depresión, ansiedad. El mundo que ves es solamente el reflejo de tus emociones. Percepción – Lo que la percepción ve y escucha parece ser real porque permite que entre a la consciencia únicamente lo que se ajusta a los deseos de quien percibe. Cuando te encuentras dormido en el sueño le das credibilidad a las cosas específicas que percibes. Así que es aquí donde el viaje de vuelta debe comenzar. Una vez entras en contacto con lo que percibes necesitas entrar en contacto con tus emociones. Hay muchas emociones obscuras enterradas en la mente subconsciente, y debes atravesarlas a medida que avanzas en tu viaje interior. El poder se encuentra en el centro. La causa se encuentra en el centro y el efecto se encuentra afuera. Tu deseo influye sobre tu creencia. Y tus creencias controlan tus pensamientos. Tus pensamientos controlan tus emociones y tus emociones controlan tu percepción. El ego nunca querrá que aprendas esto. Quiere hacerte creer que la causa se encuentra en el nivel de la percepción. El ego te haría creer que el pasado causa el futuro. Necesitas comprender lo que yace debajo del nivel de la percepción. Tan pronto aprendas cómo es el funcionamiento de la mente tendrás las herramientas para des-hacer al ego completamente. Echémosle un vistazo a un ejemplo. Dentro de un matrimonio, uno de los dos tiene una aventura. La otra persona lo descubre y se siente furiosa. Pero la furia de esta persona no tiene nada que ver con la aventura. Su furia proviene de un lugar más profundo: del deseo egoico de tener más que todo, y de los pensamientos de ataque. La furia es parte de sus emociones de miedo y culpa. Todo esto es el resultado de lo que sucede en lo profundo de la mente. Este cosmos es sólo una proyección de lo que está ocurriendo en la consciencia. Esta persona furiosa por la infidelidad de su pareja debe primero reconocer que tienen una emoción. No están furiosos por la razón que piensan, que en este caso sería el comportamiento de la pareja. Nada, excepto mis propios pensamientos, me puede hacer daño. E-281 Es por esta razón que debes ir a lo profundo de tu mente y soltar el ego para ser capaz de percibir un mundo pacífico. Le pedimos al Espíritu Santo su ayuda para que nuestro deseo sea singular, en vez de dividido. El Espíritu Santo nos enseña que sólo existe una creencia provechosa – el perdón. Jesús dedicó su vida en la tierra a enseñar el perdón. El Espíritu Santo es el Amor que realmente eres. Él utiliza los símbolos del mundo para guiarte de regreso a tu mente. El Curso está ahí únicamente para enseñarte a escuchar a tu Maestro Interno. Luego que has aprendido a escuchar ya no necesitarás de este Curso. Para aprender a seguir al Espíritu Santo, préstale atención a tus emociones. Cuando crees estar disgustado sabrás que necesitarás un pensamiento nuevo. El Curso te brinda nuevos pensamientos para ponerlos en práctica a medida que entrenas tu mente para pensar de otra forma, de modo que sientas y percibas de otra manera. Es así de simple. Al principio puede que necesites pensar acerca de distintas cosas. Pero a medida que te vuelves más intuitivo no necesitarás tratar de entender o descifrar nada. En vez de eso, te será dicho desde adentro qué es más beneficioso. No necesitas opiniones y aprendes a decir: “No sé”, pues tu verdadero enfoque es ser feliz y estar en paz. Tu intuición conoce qué palabras hablar; a veces no habrá necesidad de palabras, mas sólo una sonrisa. Aprendes a reírte más, a dejar de tomarte los asuntos del mundo tan en serio, a relajarte y a estar en el presente. Si piensas que necesitas ayuda, alguien se acercará para ayudarte. Verás que el mundo viene de tu propia manera de pensar. Ya no crees en la suerte. Si estás feliz es por tus pensamientos, a causa de tu propio entrenamiento mental. Esa es la recompensa del perdón. Perdonar es una manera de alinear todos los niveles. En el centro se encuentra tu deseo de saber quién eres. Si practicas vendrá, pues tu creencia se convierte en perdón. Te darás cuenta que el único propósito del mundo es practicar el perdón. Ninguna otra cosa funciona. Suelta todo lo que no sea de Dios en tu mente, y tus pensamientos serán pensamientos felices. Los testigos para tus pensamientos felices aparecerán, y no tendrás enemigos. La emoción que brota de estos pensamientos es amor. Sólo el juicio drena tu energía. Cuando dejas de juzgar al sueño se vuelve muy pacífico. No trates de reparar el sueño o de obtener una meta futura. Sé feliz en el sueño feliz ahora. Este modelo de los niveles de la mente puede ser usado para notar que tu comportamiento proviene de tus pensamientos y de tus sentimientos. Puedes aceptar la responsabilidad completa sin tratar de culpar a nadie más. Cuando confías en el Espíritu serás lleno desde adentro. Con el uso de este entrenamiento mental tendrás relaciones muy amorosas. El Perdón Viendo el círculo de la superficie, en la parte superior derecha del diagrama, tenemos un evento. Imagina que alguien te dice algo que te enoja. El evento pareció causar la emoción dolorosa del enojo. El ego te ha engañado al culpar la persona por tu dolor. Esta es una inversión de causa y efecto. Tu dolor no se debe al evento. Se debe a la interpretación del ego del evento. El Espíritu cuenta con una interpretación completamente diferente del evento, incluso si pareció ser un ataque. Mira la columna central del diagrama, que representa un milagro. Cuando Jesús sangraba clavado en la cruz dijo: “Perdónales, pues no saben lo que hacen”. Esas palabras únicamente hacen sentido desde el interior del milagro, porque Jesús no percibió que estaba siendo atacado. Pudo ver que era solamente un sueño, y que él era espíritu y no cuerpo. Si practicas el proceso de perdón que te mostraré, te identificarás más con el espíritu y menos con el cuerpo. Cuando un evento parece ocurrir, en vez de quedarte con la mentalidad del ego de culpar a la persona o circunstancia, ve con el Espíritu Santo al interior de tu mente. Las circunstancias nunca causan la emoción. Es la mente la que causa las circunstancias. Todo comienza desde el centro, el deseo, y luego sale aparentemente produciendo efectos. Dite a ti mismo: “Le he dado a todo lo que veo todo el significado que tiene para mí”. E-2 Tú reconoces lo que estás percibiendo. Pero no estás molesto por la proyección que percibes. La molestia proviene de los pensamientos detrás de la proyección. Son estos pensamientos los que producen la proyección, las circunstancias. Para utilizar la analogía del proyector de cine, cuando hay una falla en la película, no irías hacia la pantalla y comenzarías a pegarle para corregirlo. Debes dirigirte en la dirección contraria, a la sala de proyección. Debes hacer lo mismo en tu vida diaria; regresar a la mente. Pareciera que el comportamiento de la persona te enojó. Así que podrías decirte a ti mismo: “Yo pienso que estoy disgustado por lo que la persona me hizo”. Pero luego te dices a ti mismo: “Nunca estoy disgustado por la razón que creo”. E-5 Pregúntate a ti mismo qué pensamientos falsos y creencias aún entretienes. Todos los pensamientos del ego son parte de una identidad falsa. Cuando piensas que estás molesto por alguien más, simplemente significa que te aferras a una identidad del ego. El ego no quiere que sepas cuál es la verdadera causa. Quiere que creas que eres una persona, y que alguien más hizo algo equivocado. A medida que te adentras en tu mente, sin embargo, comienzas a des-hacer los pensamientos del ego y la identidad con el ego. A medida que haces esto descubres tu verdadera identidad. Esta identidad no puede ser atacada porque es unicidad pura. Para tener un ataque debe haber dos partes, una que ataque a la otra. A medida que perdonas y viajas internamente, unificas tu mente. Si lo único que quieres es paz, entonces verás únicamente paz en el mundo, pues todo comienza con el deseo. El punto negro en el diagrama representa un deseo dividido. Eso es lo que hace que el mundo parezca estar fragmentado en pedazos. Pero cuando estás adentro del milagro ves que todo está unificado. Nunca hubo ataque. El perdón requiere de mucha práctica. Pero tiene su recompensa. Revierte el proceso del mundo. Percibes diferentemente al mundo, con estabilidad. Nada fuera de ti mismo, como el ruido, la polución, la gente, los eventos, podrán perturbarte. A medida que sueltas pensamientos de ataque del ego, de justificar tu enojo, te haces más claro internamente. Aprendes a seguir la guía del Espíritu Santo adentro de ti. Te liberas de las expectativas del mundo. Rindes una identidad vulnerable y falsa, y encuentras tu verdadera identidad en Cristo. Te vuelves profundamente pacífico y feliz. Los Cinco Niveles de la Mente Selecciones de Un Curso de Milagros 1) Percepción Lo que la percepción ve y oye parece real porque solo admite en la conciencia aquello que concuerda con los deseos del perceptor. Esto da lugar a un mundo de ilusiones, mundo que es necesario defender sin descanso, precisamente porque no es real. El mundo que vemos refleja simplemente nuestro marco de referencia interno: las ideas predominantes, los deseos y las emociones que albergan nuestras mentes. “La proyección da lugar a la percepción”. T-21.in.1 Primero miramos en nuestro interior y decidimos qué clase de mundo queremos ver; luego proyectamos ese mundo afuera y hacemos que sea real para nosotros tal como lo vemos. Hacemos que sea real mediante las interpretaciones que hacemos de lo que estamos viendo. Si nos valemos de la percepción para justificar nuestros propios errores –nuestra ira, nuestros impulsos agresivos, nuestra falta de amor en cualquier forma que se manifiesteveremos un mundo lleno de maldad, destrucción, malicia, envidia y desesperación. Tenemos que aprender a perdonar todo esto, no porque al hacerlo seamos “buenos” o “caritativos”, sino porque lo que vemos no es real. Hemos distorsionado el mundo con nuestras absurdas defensas y, por lo tanto, estamos viendo lo que no está ahí. A medida que aprendamos a reconocer nuestros errores de percepción, aprenderemos también a pasarlos por alto, es decir, a “perdonarlos”. La percepción es una función del cuerpo, y, por lo tanto, supone una limitación de la conciencia. La percepción ve a través de los ojos del cuerpo y oye a través de sus oídos. Produce las limitadas reacciones que éste tiene. Tú que crees que Dios es miedo tan sólo llevaste a cabo una sustitución. Ésta ha adoptado muchas formas porque fue la sustitución de la verdad por la ilusión, la de la plenitud por la fragmentación. Dicha sustitución a su vez ha sido tan desmenuzada y subdividida, y dividida de nuevo una y otra vez, que ahora resulta casi imposible percibir que una vez fue una sola y que todavía sigue siendo lo que siempre fue. Ese único error, que llevó a la verdad a la ilusión, a lo infinito a lo temporal, y a la vida a la muerte, fue el único que jamás cometiste. Todo tu mundo se basa en él. Todo lo que ves lo refleja, y todas las relaciones que jamás entablaste proceden de él. Tal vez te sorprenda oír cuán diferente es la realidad de eso que ves. No te das cuenta de la magnitud de ese único error. Fue tan inmenso y tan absolutamente increíble que de él no pudo sino surgir un mundo totalmente irreal. ¿Qué otra cosa si no podía haber surgido de él? A medida que empieces a examinar sus aspectos fragmentados te darás cuenta de que son bastante temibles. Pero nada que hayas visto puede ni remotamente empezar a mostrarte la enormidad del error original, el cual pareció expulsarte del Cielo, fragmentar el conocimiento convirtiéndolo en inútiles añicos de percepciones desunidas y forzarte a llevar a cabo más sustituciones. T-18.I.4-5 El ego es el aspecto inquisitivo del ser que surgió después de la separación, el cual fue fabricado en vez de creado. Es capaz de hacer preguntas, pero no de percibir respuestas significativas, ya que éstas entrañan conocimiento y no se pueden percibir. T-3.IV.3 La percepción es una elección, no un hecho. Pero de esta elección depende mucho más de lo que te has dado cuenta hasta ahora. Pues tu creencia acerca de quién eres depende enteramente de la voz que elijas escuchar y de los panoramas que elijas ver. La percepción da testimonio únicamente de esto, nunca de la realidad. T-21.V.1 2) Emoción (El miedo) ... adopta muchas formas, ya que el contenido de las fantasías individuales difiere enormemente. Mas todas ellas tienen algo en común: son todas dementes. Están compuestas de imágenes que no se pueden ver y de sonidos que no se pueden oír. Constituyen un mundo privado que no se puede compartir. Pues únicamente tienen sentido para su hacedor, y, por consiguiente, no tienen sentido en absoluto. En este mundo su hacedor ronda solo, ya que únicamente él las percibe. A través de estas extrañas y sombrías figuras es como los que no están cuerdos se relacionan con su mundo demente. Pues sólo ven a aquellos que les recuerdan esas imágenes, y es con ellas con las que se relacionan. Por lo tanto, se comunican con los que no están ahí, y son éstos quienes les contestan: Mas nadie oye su respuesta, excepto aquel que los invocó, y sólo él cree que le contestaron. La proyección da lugar a la percepción, y no puedes ver más allá de ella. Has atacado a tu hermano una y otra vez porque viste en él una sombría figura de tu mundo privado. Y así, no puedes sino atacarte a ti mismo primero, pues lo que atacas no está en los demás. La única realidad de lo que atacas se encuentra en tu propia mente, y al atacar a otros estás literalmente atacando algo que no está ahí. T-13.V.1,3 ¿Cuál de ellos quieres ver? Eres libre de elegir. Mas debes conocer la ley que rige toda visión y no dejar que tu mente se olvide de ella: contemplarás aquello que sientas en tu interior. Si el odio encuentra acogida en tu corazón, percibirás un mundo temible, atenazado cruelmente por las huesudas y afiladas garras de la muerte. Mas si sientes el Amor de Dios dentro de ti, contemplarás un mundo de misericordia y de amor. E-189.5 El amor envía a sus mensajeros tiernamente, y éstos retornan con mensajes de amor y de ternura. A los mensajeros del miedo se les ordena con aspereza que vayan en busca de culpabilidad, que hagan acopio de cualquier retazo de maldad y de pecado que puedan encontrar sin que se les escape ninguno so pena de muerte, y que los depositen ante su señor y amo respetuosamente. La percepción no puede obedecer a dos amos que piden distintos mensajes en lenguajes diferentes. El amor pasa por alto aquello en lo que el miedo se cebaría. Lo que el miedo exige, el amor ni siquiera lo puede ver. La intensa atracción que la culpabilidad siente por el miedo está completamente ausente de la tierna percepción del amor. Lo que el amor contempla no significa nada para el miedo y es completamente invisible. Las relaciones que se entablan en este mundo son el resultado de cómo se ve el mundo. Y esto depende de la emoción a la que se pidió que enviara sus mensajeros para que lo contemplasen y regresasen trayendo noticias de lo que vieron. A los mensajeros del miedo se les adiestra mediante el terror, y tiemblan cuando su amo los llama para que le sirvan. Pues el miedo no tiene compasión ni siquiera con sus amigos. Sus mensajeros saquean culpablemente todo cuanto pueden en su desesperada búsqueda de culpabilidad, pues su amo los deja hambrientos y a la intemperie, instigando en ellos la crueldad y permitiéndoles que se sacien únicamente de lo que le llevan. Ni el más leve atisbo de culpabilidad se escapa de sus ojos hambrientos. Y en su despiadada búsqueda de pecados se abalanzan sobre cualquier cosa viviente que vean, y dando chillidos se la llevan a su amo para que él la devore. No envíes al mundo a esos crueles mensajeros para que lo devoren y se ceben en la realidad. Pues te traerán noticia de carne, pellejo y huesos. Se les ha enseñado a buscar lo corruptible, y a retornar con los buches repletos de cosas podridas y descompuestas. Para ellos tales cosas son bellas, ya que parecen mitigar las crueles punzadas del hambre. Pues el dolor del miedo los pone frenéticos, y para evitar el castigo de aquel que los envía, le ofrecen lo que tienen en gran estima. T-19.IV.A.11-13 El Espíritu Santo te ha dado los mensajeros del amor para que los envíes en lugar de aquellos que adiestraste mediante el terror. Están tan ansiosos de devolverte lo que tienen en gran estima como los otros. Si los envías, sólo verán lo bello y lo puro, lo tierno y lo bondadoso. Tendrán el mismo cuidado de que no se les escape ningún acto de caridad, ninguna ínfima expresión de perdón ni ningún hálito de amor. Y retornarán con todas las cosas bellas que encuentren para compartirlas amorosamente contigo. No tengas miedo de ellos. Te ofrecen la salvación. Sus mensajes son mensajes de seguridad, pues ven el mundo como un lugar bondadoso. Si envías únicamente los mensajeros que el Espíritu Santo te da, sin desear otros mensajes que los suyos, nunca más verás el miedo. El mundo quedará transformado ante tu vista, limpio de toda culpabilidad y teñido de una suave pincelada de belleza. No hay miedo en el mundo que tú mismo no hayas sembrado en él. T-19. IV.A.14-15 Nunca estoy disgustado por la razón que creo... El disgusto puede manifestarse en forma de miedo, preocupación, depresión, ansiedad, ira, odio, celos o un sinnúmero de otras formas, y cada una de ellas se percibirá como algo diferente. Mas no es cierto que sean diferentes. E-5.1 Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí. E-6 Sólo veo el pasado. E-7 Estoy disgustado porque veo un mundo que no tiene significado. E-12 Un mundo sin significado engendra temor porque creo que estoy compitiendo con Dios. E-13 Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque. E-23 3) Pensamiento La verdad es que eres responsable de lo que piensas porque es solamente en ese nivel donde puedes ejercer tu poder de decisión. Tus acciones son el resultado de tus pensamientos. No puedes separarte de la verdad “otorgándole” autonomía al comportamiento. Éste lo controlo yo automáticamente tan pronto como pongas tu pensamiento bajo mi dirección. Siempre que tienes miedo es señal inequívoca de que le has permitido a tu mente crear falsamente. De nada sirve pensar que controlando los resultados de cualquier pensamiento falso se pueda producir una curación. Cada vez que tienes miedo es porque has tomado una decisión equivocada. Esa es la razón por la que te sientes responsable de ello. Tienes que cambiar de mentalidad, no de comportamiento, y eso es cuestión de que estés dispuesto a hacerlo. No necesitas orientación alguna excepto a nivel mental. La corrección debe llevarse a cabo únicamente en el nivel en que es posible el cambio. El cambio no tiene ningún sentido en el nivel de los síntomas donde no puede producir resultados. Deshacer el miedo es tu responsabilidad. Cuando pides que se te libere del miedo, estás implicando que no lo es. En lugar de ello, deberías pedir ayuda para cambiar las condiciones que lo suscitaron. Esas condiciones siempre entrañan el estar dispuesto a permanecer separado. A ese nivel tú puedes evitarlo. Eres demasiado tolerante con las divagaciones de tu mente, y condonas pasivamente sus creaciones falsas. El resultado particular no importa; lo que importa es el error fundamental. La corrección es siempre la misma. T-2.VI.2-4 Todo lo que ves es el resultado de tus pensamientos. En esto no hay excepciones. Los pensamientos (...) son simplemente verdaderos o falsos (...) la salvación requiere que también reconozcas que cada pensamiento que tienes acarrea paz o guerra, amor o miedo. E-16 Creer que un sistema de pensamiento basado en mentiras es débil es un error. T-3.VII.1 Los pensamientos que la mente del Hijo de Dios proyecta (...) son sus propias creencias (...) Y son éstas, y no la verdad, las que él ha elegido defender y amar (...) él puede renunciar a ellas. T-14.I.3 Ordenar los Pensamientos Las ideas ilusorias no son pensamientos reales, si bien puedes creer en ellas. Pero eso es un error. La función del pensamiento procede de Dios y reside en Dios. Puesto que formas parte de Su Pensamiento, no puedes pensar separado de Él. El pensamiento irracional es pensamiento desordenado. Dios Mismo pone orden en tu pensamiento porque tu pensamiento fue creado por Él. Los sentimientos de culpabilidad son siempre señal de que desconoces esto. Muestran asimismo que crees que puedes pensar separado de Dios, y que deseas hacerlo. Todo pensamiento desordenado va acompañado de culpabilidad desde su concepción, y mantiene su continuidad gracias a ella. La culpabilidad es ineludible para aquellos que creen que son ellos los que ordenan sus propios pensamientos, y que, por lo tanto, tienen que obedecer sus dictados. Eso les hace sentirse responsables de sus errores sin darse cuenta de que, al aceptar esta responsabilidad, están reaccionando de manera irresponsable. Si la única responsabilidad del obrador de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo, y te aseguro yo que así es, la responsabilidad por lo que debe ser expiado no puede entonces recaer sobre ti. Este dilema no puede ser resuelto, excepto aceptando la solución del des-hacimiento. Tú serias responsable de los efectos de tu manera equivocada de pensar si ésta no se pudiera deshacer. El propósito de la Expiación es conservar del pasado únicamente aquello que ha sido purificado: Si aceptas el remedio para el pensamiento desordenado, remedio cuya eficacia es indudable, ¿cómo iban a seguir estando presente sus síntomas? La continua decisión de permanecer separado es la única razón posible de que siga habiendo sentimientos de culpabilidad. Hemos dicho esto antes, pero no subrayamos los resultados destructivos de tal decisión. Cualquier decisión de la mente afecta tanto al comportamiento como a la experiencia. Lo que tú deseas, esperas que tenga lugar. Esto no es algo ilusorio. Tu mente ciertamente forja tu futuro, y se lo devolverá a la creación plena en cualquier momento si primero acepta la Expiación. Retornará asimismo a la creación plena en el instante en que haya hecho eso. Al haber renunciado a su pensamiento desordenado, la correcta ordenación del pensamiento se hace evidente. T-5.V.6-8 4) Creencia Creer en algo produce la aceptación de su existencia. Por eso puedes creer lo que nadie más piensa que es verdad. T-1.VI.4 Mas si bien puedes percibir asociaciones falsas, nunca podrás hacerlas reales excepto para ti. Crees en lo que inventas. De igual modo, si ofreces milagros creerás en ellos con igual intensidad. T-1.VII.3 Lo que tú crees, es cierto para ti. T-2.VII.5 Comer de la fruta del árbol del conocimiento es una expresión que simboliza la usurpación de la capacidad de auto-crearse. Solamente en este sentido no son Dios y Sus creaciones co-creadores. La creencia de que lo son está implícita en el “auto-concepto”, o sea, la tendencia del ser a forjar una imagen de sí mismo. Las imágenes sólo se pueden percibir, no conocer. El conocimiento no puede engañar, pero la percepción sí. Puedes percibirte como tu propio creador, pero lo que a lo sumo puedes hacer es creerlo. No puedes hacer que sea verdad. Y como dije anteriormente, cuando por fin percibas correctamente no podrás sino alegrarte de que así sea. Hasta entonces, empero, la creencia de que sí puedes es la piedra angular de tu sistema de pensamiento, y utilizas todas tus defensas para atacar las ideas que podrían ponerla al descubierto. Todavía crees que eres una imagen que tú mismo fabricaste. Tu mente está en desacuerdo con el Espíritu Santo en este punto, y no hay posibilidad de resolver esto mientras te empeñes en creer lo que es literalmente inconcebible. Ésa es la razón de que no puedas crear y de que tengas miedo de todo lo que fabricas. La mente puede hacer que la creencia en la separación sea muy real y aterradora, y esta creencia es lo que es el “diablo”. Es una idea poderosa, dinámica y destructiva que está en clara oposición a Dios debido a que literalmente niega Su Paternidad. Examina tu vida y observa lo que el diablo ha hecho. Pero date cuenta de que eso que ha hecho se desvanecerá completamente a la luz de la verdad, ya que su cimiento es una mentira. T-3.VII.4-5 El Espíritu Santo te enseñará a percibir más allá de tus creencias porque la verdad está más allá de cualquier creencia, y la percepción del Espíritu Santo es verdadera. Te puedes olvidar del ego por completo en cualquier momento que así lo elijas porque el ego es una creencia completamente inverosímil, y nadie puede seguir abrigando una creencia que él mismo haya juzgado como increíble. Cuanto más aprendes acerca del ego, más te das cuenta de que no se puede creer en él. Lo inverosímil no se puede entender porque es increíble. Es evidente que una percepción basada en lo increíble no tiene sentido, pero tal vez no hayas reconocido que dicha percepción está más allá de lo que se puede creer precisamente porque fue concebida por una creencia. T-7.VIII.6 No puedes evaluar un sistema de creencias demente desde su interior. Su campo de acción impide esa posibilidad. Lo único que puedes hacer es salirte de él, examinarlo desde una perspectiva de cordura y notar la diferencia. Sólo mediante este contraste puede la demencia ser juzgada como demente. T-9.VII.6 Toda idea tiene un propósito, y su propósito es siempre el resultado natural de lo que es. Todo lo que procede del ego es lo que resulta naturalmente de su creencia central, y la manera de cancelar sus resultados es reconociendo simplemente que la fuente de éstos no es natural, ya que está en desacuerdo con tu verdadera naturaleza. He dicho anteriormente que ejercer la voluntad en oposición a Dios es querer que los deseos ilusorios se hagan realidad, pero eso no es realmente ejercer la voluntad. T-11.V.5 Aprender este curso requiere que estés dispuesto a cuestionar cada uno de los valores que abrigas. Ni uno solo debe quedar oculto y encubierto, pues ello pondría en peligro tu aprendizaje. Ninguna creencia es neutra. Cada una de ellas tiene el poder de dictar cada decisión que tomas. Pues una decisión es una conclusión basada en todo lo que crees. Es el resultado de lo que se cree y emana de ello tal como el sufrimiento es la consecuencia inevitable de la culpabilidad, y la libertad, de la falta de pecado. La paz no tiene substitutos. No hay alternativa para lo que Dios crea. La verdad surge de lo que Él sabe. Y así como toda la creación surgió en Su Mente por razón de lo que Él sabe, del mismo modo tus decisiones proceden de tus creencias. T-24.in.2 Hemos estado haciendo hincapié en el hecho de que lo indeseable debe llevarse ante lo deseable, y lo que no se desea ante lo que se desea. Te darás cuenta de que ésta es la manera de alcanzar la salvación si te detienes a considerar lo que es la disociación. La disociación es un proceso de pensamiento distorsionado, en el que se abrigan dos sistemas de creencias que no pueden coexistir. Si se pone uno al lado del otro, resulta imposible aceptarlos a los dos. Pero si uno de ellos se mantiene oculto del otro, su separación parece mantenerlos vigentes a los dos y hace que parezcan ser igualmente reales. Poner uno al lado del otro, por lo tanto, se convierte en motivo de miedo, pues si haces eso, no podrás por menos que dejar de aceptar uno de ellos. No puedes quedarte con los dos, pues cada uno supone la negación del otro. Si se mantienen separados, este hecho se pierde de vista, pues al estar entonces en lugares diferentes es posible creer firmemente en los dos. Ponlos uno al lado del otro, y su absoluta incompatibilidad resultará evidente de inmediato. Uno de ellos tiene que desaparecer porque el otro se ve en el mismo lugar. Cuando una mente cree en la oscuridad y se niega a abandonarla, la luz no puede entrar. T-14.VII.4-5 Lo que le permite al ego seguir existiendo es su creencia de que tú no puedes aprender este curso. Si compartes con él esa creencia, la razón será incapaz de ver tus errores y despejar el camino hacia su corrección. Pues la razón ve más allá de los errores y te dice que lo que pensabas que era real no lo es. La razón puede reconocer la diferencia entre el pecado y el error porque desea la corrección. Te dice, por lo tanto, que lo que pensabas que era incorregible puede ser corregido, y que, por consiguiente, tuvo que haber sido un error. La oposición del ego a la corrección conduce a su creencia fija en el pecado y a desentenderse de los errores. No ve nada que pueda ser corregido. El ego, por lo tanto, condena y la razón salva. La razón de por sí no es la salvación, pero despeja el camino para la paz y te conduce a un estado mental en el que se te puede conceder la salvación. T-22.III.2-3 La Manera Beneficiosa de Emplear Creencia Este curso es muy claro. Si no lo ves así, es porque estás haciendo interpretaciones contra él, y, por lo tanto, no crees lo que dice. Y puesto que lo que crees determina tu percepción, no percibes el significado del curso y, consecuentemente, no lo aceptas. Con todo, diferentes experiencias conducen a diferentes creencias, y a través de éstas, a diferentes percepciones. Pues las percepciones se aprenden mediante creencias, y la experiencia ciertamente enseña. Te estoy conduciendo a una nueva clase de experiencia que cada vez estarás menos dispuesto a negar: Aprender de Cristo es fácil, pues percibir con Él no entraña ningún esfuerzo. Sus percepciones son tu conciencia natural, y lo único que te fatiga son las distorsiones que introduces en ésta. Deja que sea el Cristo en ti Quien interprete por ti, y no trates de limitar lo que ves con creencias pueriles indignas del Hijo de Dios. T-11.VI.3 Al igual que tú, yo deposito mi fe y mi creencia en lo que tengo en gran estima. La diferencia es que yo amo solamente lo que Dios ama conmigo, y por esa razón el valor que te otorgo transciende el valor que tú te has atribuido a ti mismo, y es incluso igual que el valor que Dios Mismo te otorgó. Amo todo lo que Él creó y le ofrezco toda mi fe y todo el poder de mi creencia. Mi fe en ti es tan inquebrantable como el amor que le profeso a mi Padre. Mi confianza en ti es ilimitada, y está desprovista del temor de que tú no me oigas. T-13.X.13 Ejemplos de Creencias Específicas • escasez T-1.IV.3 Tu temor a Dios y a tu hermano procede de cada creencia de ser especial que aún no has reconocido. Pues exiges que tu hermano se postre ante ella en contra de su voluntad. T-24.I.8 5) Deseo El recuerdo de Dios no puede aflorar en una mente que lo ha borrado y que quiere que continúe así. Pues dicho recuerdo sólo puede alborear en una mente que haya elegido recordar y que haya renunciado al demente deseo de querer controlar la realidad. T-12.VIII.5 Tu práctica, por lo tanto, debe basarse en que estés dispuesto a dejar a un lado toda pequeñez. El instante en que la grandeza ha de descender sobre ti se encuentra tan lejos como tu deseo de ella. T-15.IV.2 El estar dispuesto a entablar comunicación atrae a la comunicación y supera la soledad completamente. Con esto, el completo perdón se consuma, pues no hay ningún deseo de excluir a nadie de tu compleción, al reconocer de súbito cuán importante es el papel que todos juegan en ella. Bajo la protección de tu plenitud, se invita a todo el mundo y se le da la bienvenida. T-15.VII.14 Escúchale gustosamente, y aprende de Él que no tienes necesidad de relaciones especiales en absoluto. Lo único que buscas en ellas es aquello que desechaste. Y a través de ellas nunca podrás aprender el valor de lo que descartaste, lo cual, sin embargo, sigues anhelando con todo tu corazón: Unámonos para hacer que el instante santo sea lo único que hay, al desear que sea lo único que hay. T-15.VIII.2 Has aceptado a Dios. La santidad de tu relación quedó establecida en el Cielo. No entiendes lo que aceptaste, pero recuerda que tu entendimiento no es necesario. Lo único que se necesitó fue simplemente tu deseo de entender. Ese deseo fue el de ser santo. La Voluntad de Dios se te concede, pues lo único que deseas es lo que siempre tuviste o lo que siempre fuiste. Cada instante que pasemos juntos te enseñará que este objetivo es posible, y fortalecerá tu deseo de alcanzarlo. Y en tu deseo reside su logro. Tu deseo está ahora completamente de acuerdo con todo el poder de la Voluntad del Espíritu Santo. Ningún paso corto y vacilante que des puede hacer que tu deseo se aparte de Su Voluntad o de Su fortaleza. Puedes estar tan seguro de que yo te llevo de la mano como de que tú estuviste de acuerdo en llevar de la mano a tu hermano. No os separaréis, pues yo estoy con vosotros y camino con vosotros en vuestro avance hacia la verdad. T-18.III.4-5 Nos completamos cuando deseamos completar. No dejes que el tiempo te preocupe, pues todo miedo que tú y tu hermano podáis experimentar procede realmente del pasado. El tiempo ha sido reajustado para ayudarnos a lograr, juntos, lo que vuestros pasados separados habrían impedido. Habéis transcendido el miedo, pues dos mentes no pueden unirse en su deseo de amor sin que el amor se una a ellas. Tú y tu hermano estáis retornando a casa juntos, después de un largo e insensato viaje que emprendisteis por separado y que no os condujo a ninguna parte. Has encontrado a tu hermano, y cada uno de vosotros alumbrará el camino del otro. T-18.III.7-8 El instante santo es el resultado de tu decisión de ser santo. Es la respuesta. Desearlo y estar dispuesto a que llegue precede su llegada. Preparas tu mente para él en la medida en que reconoces que lo deseas por encima de todas las cosas. No es necesario que hagas nada más; de hecho, es necesario que comprendas que no puedes hacer nada más. T-18.IV.1 Deseo que éste sea un instante santo para mí, a fin de compartirlo con mi hermano, a quien amo. Es imposible que se me pueda conceder a mí sin él o a él sin mí. T-18.V.7 El deseo de deshacerte de la paz y de ahuyentar el Espíritu Santo se desvanece en presencia del sereno reconocimiento de que amas a Dios. T-19.IV.D.5 La visión se amolda a lo que se desea, pues la visión siempre sigue al deseo. Y si lo que ves es el cuerpo, es que has optado por los juicios en vez de por la visión. Pues la visión, al igual que las relaciones, no admite grados. O ves o no, ves. Todo aquel que ve el cuerpo de un hermano ha juzgado a su hermano y no lo ve. No es que realmente lo vea como un pecador, es que sencillamente no lo ve. T-20.VII.5 La verdad se restituye en ti al tú desearla, tal como la perdiste al desear otra cosa. Abre las puertas del santo lugar que cerraste al haber valorado ésa “otra cosa”, y lo que nunca estuvo perdido regresará calladamente. Ha sido salvaguardado para ti. T-20.VIII.1 La impecabilidad de tu hermano se te muestra en una luz brillante, para que la veas con la visión del Espíritu Santo y para que te regocijes con ella junto con Él. Pues la paz vendrá a todos aquellos que la pidan de todo corazón y sean sinceros en cuanto al propósito que comparten con el Espíritu Santo, y de un mismo sentir con Él con respecto a lo que es la salvación. Estáte dispuesto, pues, a ver a tu hermano libre de pecado, para que Cristo pueda aparecer ante tu vista y colmarte de felicidad. Y no le otorgues ningún valor al cuerpo de tu hermano, el cual no hace sino condenarlo a fantasías de lo que él es. T-20.VIII.3 Inventaste la percepción a fin de poder elegir entre tus hermanos e ir en busca del pecado con ellos. El Espíritu Santo ve la percepción como un medio de enseñarte que la visión de la relación santa es lo único que deseas ver. Pues entonces depositarás toda tu fe en la santidad, al desearla y creer en ella por razón de tu deseo. La fe y la creencia se unen a la visión, ya que todos los medios que una vez sirvieron para los fines del pecado se canalizan ahora hacia la santidad. Pues a lo que tú llamas pecado, no es más que una limitación, y odias a todo aquel que tratas de reducir a un cuerpo porque le temes. Al negarte a perdonarlo, lo condenas al cuerpo porque tienes en gran estima los medios del pecado. Y así, depositas toda tu fe y creencia en el cuerpo. Pero la santidad quiere liberar a tu hermano, y eliminar el odio eliminando el miedo, no en el nivel de los síntomas, sino de raíz. Aquellos que quieren liberar a sus hermanos del cuerpo no tienen miedo. Pues han renunciado a los medios del pecado al elegir que se eliminen todas sus limitaciones. Puesto que desean ver a sus hermanos bajo el manto de la santidad, el poder de su creencia y de su fe ve más allá del cuerpo, facilitando la visión, no obstruyéndola. Pero antes de eso decidieron reconocer lo mucho que su fe había limitado su entendimiento del mundo, y desearon depositarla en otro lugar en caso de que se les ofreciese otro punto de vista. Los milagros que siguen a esta decisión nacen también de la fe. Pues a todos aquellos que eligen apartar su mirada del pecado se les concede la visión y se les conduce a la santidad. T-21.III.6-8 Una dicha constante es una condición completamente ajena a tu entendimiento. No obstante, si pudieses imaginarte cómo sería eso, lo desearías aunque no lo entendieses. En esa condición de constante dicha no hay excepciones ni cambios de ninguna clase. Es tan inquebrantable como lo es el Amor de Dios por Su creación. Al estar tan segura de su visión como su Creador lo está de lo que Él sabe, la felicidad contempla todo y ve que todo es uno. No ve lo efímero, pues desea que todo sea como ella misma, y así lo ve. Nada tiene el poder de alterar su constancia porque su propio deseo no puede ser conmovido. Les llega a aquellos que comprenden que la última pregunta es necesaria para que las demás queden contestadas, del mismo modo en que la paz tiene que llegarles a quienes eligen curar y no juzgar. T-21.VIII.2 ¿Qué es el instante santo, sino el llamamiento de Dios a que reconozcas lo que Él te ha dado? He aquí el gran llamamiento a la razón, a la conciencia de lo que siempre está ahí a la vista, a la felicidad que podría ser siempre tuya. He aquí la paz constante que podrías experimentar siempre. He aquí revelado ante ti lo que la negación ha negado. Pues aquí la última pregunta ya está contestada, y lo que pides, concedido. Aquí el futuro es ahora, pues el tiempo es impotente ante tu deseo de lo que nunca ha de cambiar. Pues has pedido que nada se interponga entre la santidad de tu relación y tu conciencia de esa santidad. T-22.II.12 ¿Cuán dispuesto estás a perdonar a tu hermano? ¿Hasta qué punto deseas la paz en lugar de los conflictos interminables, el sufrimiento y el dolor? Estas preguntas son en realidad la misma pregunta, aunque formuladas de manera diferente. T-29.VI.1 No hay milagro que no se te pueda conceder si realmente deseas la curación. T-30.VIII.4 Ésta es la verdadera ley de causa y efecto tal como opera en el mundo. E-20.5 Tú no has perdido tu inocencia. Y eso es lo que anhelas, lo que tu corazón desea. E-182.12 Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido. Aun en este mundo, soy yo el que rige mi destino. Lo que sucede es lo que deseo. Lo que no ocurre es lo que no deseo que suceda. Tengo que aceptar esto. Pues de esta manera se me conduce más allá de este mundo a mis creaciones -las criaturas de mi voluntad, las cuales moran en el Cielo junto con mi santo Ser y con Aquel que me creó. E-253.1 Tú eres mi meta, Padre mío. ¿Qué otra cosa aparte de Ti podría desear? ¿Qué otro camino iba a desear recorrer sino el que conduce a Ti? ¿Y qué otra cosa sino Tu recuerdo podría significar para mí el final de los sueños y de las sustituciones fútiles de la verdad? Tú eres mi única meta. E-287.2 No es fácil darse cuenta de que las oraciones que piden cosas, posición social, amor humano, “regalos” externos de alguna clase, se realizan siempre para establecer carceleros y esconderse de la culpa. Estas cosas se usan como metas para sustituir a Dios, y por lo tanto distorsionan el propósito de la oración. El deseo de ellas es la oración. Uno no necesita pedir explícitamente. La meta de Dios se pierde en la búsqueda de metas menores de cualquier clase, y la oración se convierte en pedir enemigos. El poder de la oración puede ser reconocido con gran claridad incluso en esto. Nadie que desee un enemigo dejará de encontrarlo. Pero con igual seguridad perderá la única meta verdadera que se le ofrece. Piensa en el costo, y compréndelo bien. Todas las demás metas son al costo de Dios. O-1.III.6 La resurrección, dicho llanamente, es la superación de la muerte o el triunfo sobre ella. Es un redespertar o renacimiento; un cambio de parecer con respecto al significado del mundo. Es la aceptación de la interpretación del Espíritu Santo con respecto al propósito del mundo; la aceptación de la Expiación en uno mismo. Es el fin de los sueños de aflicción y la jubilosa conciencia del sueño final del Espíritu Santo. Es el reconocimiento de los dones de Dios. Es el sueño en el que el cuerpo opera perfectamente al no tener otra función que la de ser un medio de comunicación. Es la lección con la que concluye el aprendizaje, pues con ella se consuma y se transciende. Es la invitación a que Dios dé el paso final. Es el abandono de cualquier otro propósito, cualquier otro interés, cualquier otro deseo o cualquier otro empeño. Es el deseo único de estar con el Padre que tiene Su Hijo. M-28.1 |
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